EL OTRO DATO/ AMLO: Capirucho con la Iglesia

JUAN CHÁVEZ. En sus mañaneras que he definido como las horas en que el presidente López Obrador está jugando con su balero para apuntarse cuántos capiruchos se avienta, resulta que, topado con la Iglesia como organización, más que como creencia, se ha aventado un doble capirucho.

Tal capirote le saldrá caro al inquilino de Palacio Nacional, donde vive y no paga renta ni el agua ni la luz que consumen él y su familia.

A raíz del asesinato de los dos padres jesuitas en una comunidad de la sierra tarahumara en Chihuahua, la corporación católica tronó contra la política de seguridad del presidente, que consideró “fallada” y le exigió cambiar la estrategia “para bien de todos”.

A tal propuesta López Obrador contestó de manera agresiva que no cambiará su política de seguridad; que la jerarquía católica además de hipócrita está “apergollada” con la oligarquía y ha callado ante las masacres que se produjeron durante el gobierno de Felipe Calderón.

Como diría don Miguel de Cervantes, en su ingenioso don Quijote de la Mancha, con la Iglesia has topado, AMLO.

Pegarle al culto religioso, no es golpear sus templos o intentar la destrucción del Vaticano y tumbar al Papa Francisco y a toda su congregación.

Más claro: López Obrador agredió a la fe que el pueblo mexicano profesa; fe consolidada y sólida en la existencia de Jesús, en sus prédicas y en su crucifixión.

En ese sentido, don L(i)opez se ha topado con la Iglesia Católica de manera irreflexiva.

A raíz del asesinato de los dos religiosos jesuitas en la Sierra Tarahumara, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y la Compañía de Jesús, exigió al gobierno federal cambiar la fracasada estrategia de seguridad, dado que es un hecho comprobable que los “abrazos y no balazos” no han funcionado. Por el contrario, el crimen organizado y los asesinatos que éste provoca crecen día con día.

El analista de cuestiones religiosas, Bernardo Barranco, expresó que la Iglesia Católica ya “adoptó una actitud de rebeldía y ahora pide al gobierno que escuche a los especialistas, a la ciudadanía y a los medios de comunicación para cambiar su estrategia”.

En la mañanera del lunes, López Obrador dijo identificarse muy bien con el Papa Francisco y ratificó su admiración por Jesucristo como líder social. Sin embargo, según el especialista Barranco, el presidente ha provocado que los jesuitas —“la congregación religiosa más importante del país”—, haya roto con el gobierno de la 4T del cual eran aliados.

Tengo la percepción que el cirquero de Palacio ve malignos gigantes donde sólo hay molinos de viento.

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