El liderazgo de Emmanuel Macron ha puesto a Francia en el centro de la política internacional

MARÍA MANUELA DE LA ROSA A. El presidente francés Emmanuel Macron ha ido cobrando terreno en la escena mundial y sin duda ha sido el principal negociador del último lustro. No sólo ha tenido un papel destacado en la crisis del Brexit, sino en la guerra de Ucrania y en buena medida debido a su intervención ha sido posible la ayuda humanitaria de la ONU, así como mantener el equilibrio, aunque frágil,  que ha impedido una catástrofe nuclear.

En el 2017 se convirtió en el mandatario más joven, con 40 años, después de Napoleón Bonaparte, quien se coronó emperador a los 35; y sin pertenecer a ningún partido, considerándose un político moderado, logró vencer en las elecciones a la candidata de ultraderecha Marine Le Pen, del partido Frente Nacional, que era la favorita para ganar la presidencia.

Con una sólida formación académica en Filosofía fue asistente del reconocido filósofo y antropólogo francés Paul Ricoeur y luego trabajó en la banca de inversión en Rothschild & Cie, donde demostró sus habilidades para la negociación al encargarse del acuerdo entre las transnacionales Nestlé y Pfizer, por alrededor de 9,000 millones de euros. Pero luego incursionó de lleno en la política, primero como asesor económico del presidente socialista François Hollande, quien  en el 2014 lo nombró Ministro de Economía.

Macron, con una gran visión política, en el 2016 emprendió el movimiento “En Marche” para superar las diferencias tradicionales entre la izquierda y la derecha, a fin de unir a la sociedad francesa, presentando una propuesta liberal en lo social de desregularización económica, favoreciendo el modelo de la Unión Europea. Luego de esto anunció su candidatura a la presidencia, ganando poco a poco liderazgo y aunque en una primera vuelta no logró el triunfo sobre Le Pen, en la segunda fue el ganador indiscutible.

Macron está casado desde 2007 con la que fue su profesora de Francés en el bachillerato, Brigitte Trogneuxs, quien le lleva 24 años, sin embargo la diferencia de edades al parecer no ha afectado la relación.

Su gran actividad política, sobre todo en el ámbito de la Unión Europea ha cobrado gran relevancia, después de la partida de Angela Merkel, que sin duda dejó un gran vacío en Europa, ya que era la líder por antonomasia de la UE. Ahora con Macron, Europa tiene un papel protagónico en la escena mundial, sobre todo en los últimos meses, en donde ha estado muy involucrado en las negociaciones para poner fin a la guerra en Ucrania.

En el G7 Macron logró posicionarse desde que fue el anfitrión de la reunión de los países más ricos en la cumbre del 2019. En el 2104 Rusia fue excluida del grupo debido a la anexión de Crimea. Sin embargo, el presidente francés no ha dejado de mantener contacto con Vladimir Putin, gracias a lo cual se ha dado a conocer como un buen intermediario entre el bloque occidental y Rusia. Asimismo ha mantenido constante comunicación con Irán, Grecia. Siria, Ucrania, Libia, China, La India y con Reino Unido; con este último tuvo frecuentes encuentros con el anterior ministro Boris Johnson con motivo de las negociaciones del brexit y con los otros países en cuestiones de seguridad global y el tema de los flujos migratorios, que se han incrementado debido a la guerra.

Y desde febrero de este año ha aprovechado muy bien la presidencia semestral de turno de la UE, antes en manos de Angela Merkel, para sentar a la UE en la mesa de diálogo para resolver la crisis ucraniana, con lo que ha afianzado su liderazgo en Europa, posicionándose como un gran interlocutor, desplegando una intensa actividad, lo que lo ha llevado no sólo a Ucrania, sino a Rusia, Berlín y últimamente a los Estados Unidos, donde tuvo un encuentro con el presidente Joe Biden, quien ha perdido liderazgo en el conflicto. Y aunque los resultados no se han podido vislumbrar con mucha claridad, Macron ha asegurado haber identificado soluciones, pero principalmente ha logrado evitar que la situación escale a un conflicto armado generalizado, abriendo la posibilidad de avanzar en las negociaciones.

Macron se ha situado como la principal figura de mediación internacional en la crisis ucraniana, para reducir la tensión en vías de buscar una salida diplomática al conflicto, que proteja la dignidad de ambas naciones, un asunto de difícil solución. Pero el presidente francés ha declarado que es su intención mantener la independencia no sólo de Ucrania, sino de Moldavia y Bielorrusia.

No obstante, tanto los Estados Unidos como la Unión Europea han rechazado las pretensiones de Rusia, que quiere a toda costa no sólo mantener Crimea, sino los demás territorios ocupados en Ucrania, lo que éste país no está dispuesto a aceptar. Y ante la posible amenaza para los países del Tratado del Atlántico, Estados Unidos también ha enviado refuerzos a Polonia, en previsión de un ataque a los países europeos. Por eso Macron insiste en evitar que las tensiones se incrementen. Y al parecer todo va por buen camino. Lo único que falta es convencer a los mandatarios ruso y ucraniano a sentarse en la mesa para negociar. Aunque en esta crisis también ha jugado un papel destacado el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, que ha logrado que Rusia no detenga las exportaciones de grano ucranianas.

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