PALACIO/ El teléfono y sus consecuencias

>> Nueva confrontación del presidente López Obrador con periodistas y comunicadores

>> Revelación del número telefónico de corresponsal extranjera polariza la opinión

>> ¿Realmente la calumnia afecta a AMLO y realmente está en riesgo la periodista?

MARIO DÍAZ

H. Matamoros, Tamaulipas. Luego de que el presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR diera a conocer públicamente el número del teléfono celular de la corresponsal del rotativo The New York Times, NATELIE KITROEFF, ha provocado una serie de acontecimientos y, por supuesto, polarizado la opinión pública.

Derivado del escabroso y polémico tema también han salido a relucir la Ley de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados y la ley que regula y castiga los delitos de Difamación y Calumnia, según se desprende de opuestas corrientes de opinión.

El presidente de México defiende su postura afirmando que se trata de una calumnia la publicación del periódico estadunidense, la reportera extranjera considera que se invadió su privacidad y la colocó en riesgo a su integridad física. Como suele suceder, ambos argumentos han generado criterios distintos.

Asimismo, repentinamente surgió la filtración de números telefónicos pertenecientes, entre otros personajes, al hijo mayor del jefe del Ejecutivo federal, y de las candidatas presidenciales CLAUDIA SHEINBAUM y XÓCHITL GÁLVEZ.

Sin embargo, la realidad es que la corresponsal en México del rotativo de Estados Unidos envió una misiva a LÓPEZ OBRADOR instándolo a que en día y hora determinada se comunicara con ella-vía telefónica- para que externara su punto de vista respecto al tema del reportaje que lo involucra en presuntos apoyos económicos por parte de grupos criminales en sus campañas presidenciales en 2006 y 2018, respectivamente.

Al respecto, vale la pena precisar que, si bien es cierto que la corresponsal NATALIE KITROEFF intentaba enriquecer su trabajo periodístico, el hecho también podría interpretarse como un intento de extorsión o de convenio publicitario al adelantarle el contenido de su reportaje.

El derecho de réplica sería el paso posterior a la publicación a petición de parte, o bien solicitar la entrevista para conocer su opinión respecto a la información de una agencia de investigación del gobierno yanqui sustentada en revelaciones de testigos protegidos, pero sin ofrecer prueba de cargo alguna.

No obstante, durante conferencia mañanera el huésped de Palacio Nacional hizo público el documento que le envió la corresponsal del New York Times en donde venía anotado su número telefónico, como respuesta a lo que considera que es víctima de una calumnia a través de la tribuna pública desde el Salón Tesorería.

En consecuencia, la polarización de criterios ha colocado en esquinas contrarias a quienes consideran que se trata de una violación a la ley de protección de datos personales y a aquellos que opinan que el reportaje del periódico norteamericano es una calumnia al presidente de México, delito contemplado en los códigos civiles y penales, y, además, un atentado al derecho a la información contemplado en la Constitución.

Desde una óptica analítica y objetiva debería evaluarse el alcance real de perjuicio al presidente de México ante la supuesta o real calumnia, y el daño real del riesgo de la corresponsal al ventilarse públicamente su número telefónico. La calumnia genera un impacto mediático que en ocasiones es irreversible; el riesgo a la integridad física se desvanece con un cambio de número.

Desafortunadamente, el presidente del gobierno de la Cuarta Transformación se ha caracterizado por la confrontación casi a diario con distintos periodistas y medios de comunicación que critican forma y programas gubernamentales.

Si el presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR se dedicara a gobernar y externar lo que considere prudente en sus conferencias mañaneras y dejara que periodistas y comunicadores desarrollen su función informativa-con razón o sin ella-sería una estrategia que no le provocaría el desgaste propio de la confrontación.

Así de sencillo.

DESDE EL BALCÓN:

I.-Bien sea por mala estrategia o bien por mala asesoría, lo cierto es que el presidente LÓPEZ OBRADOR ha exagerado su relación con los representantes de medios de comunicación que son críticos a su gobierno.

Con más del 50% de popularidad a escasos meses de concluir su mandato constitucional y con la fortaleza de la marca partidista del momento, debería ser más tolerante con las opiniones mediáticas críticas a la Cuarta Transformación.

Serenidad y paciencia.

¿O no?

II.-Mil gracias a familiares, amigos y colegas que me felicitaron desde temprana hora de ayer con motivo de mi cumpleaños número 69.

Gracias, gracias, gracias.

Y hasta la próxima.

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