AUNQUE PESE/ El desastre de Morelos

SALVADOR MARTÍNEZ G.

Cuando el primero del octubre del 2018 el afamado y querido futbolista Cuauhtémoc Blanco Bravo asumió la gubernatura del estado de Morelos, existían muchas dudas de su desempeño en la administración pública por su nula experiencia, aunque sus fans mantenían la esperanza de que fuera un buen gobernante.

Más de cinco años después, a todo morelense le consta la ineficiencia del gobierno cuauhtemista con serias acusaciones de corrupción, amiguismos y compadrazgos, y lo peor, un sistema judicial y de seguridad pública totalmente incompetentes.

La paz y tranquilidad vivida durante muchos años por habitantes y visitantes de Morelos se terminó en el gobierno del futbolista y la seguridad está _de la patada_ con el incremento de la violencia, los asesinatos, cobros de pisos y asaltos por doquier.

Apenas este domingo una mujer fue asesinada a tiros cuando hacía fila para entrar a la cárcel de Cuautla, siendo este municipio, con el de Yautepec y Cuernavaca, los más afectados por la carencia de seguridad en la entidad.

En lo que va del sexenio de Blanco los feminicidios han aumentado en 183 por ciento y tan sólo en el trascurso de este año han superado todos los del 2023. Los crueles asesinatos crecieron en un 25.5 por ciento y el cobro de piso se ha generalizado, ya no sólo en los giros negros, sino prácticamente en cualquier actividad productiva del campo o la ciudad.

En tres meses habrá de elegirse a quien suceda al ídolo desprestigiado (quien por cierto busca una senaduría), que con su triste herencia perjudica a la candidata de Morena, Margarita González, en favor de la aliancista Lucía Meza, a quien algunas encuestas dan como favorita. Lo cierto es que será una elección cerrada en la que Cuauhtémoc mucho ayuda, pero a la coalición Fuerza y Corazón por México, integrada por PAN, PRI y PRD.

Si Margarita González, la exdirectora de la Lotería Nacional, pierde, no hay duda de que será por culpa del desastre hecho en Morelos por Cuauhtémoc Banco Bravo.

SUSURROS

Cancún, como lo fue Acapulco en su momento, confronta los extremos de la miseria y la opulencia. En sí, todo el estado de Quintana Roo, el cual no se encuentra entre los de mayores niveles del PIB estatal, pues se encuentra entre los 10 últimos puestos del escenario nacional.

Pese a ello, en la entidad, especialmente en la Riviera Maya, florecen grandes fortunas como los de la familia Zozaya, con los AMResorts; los Azcárraga del Grupo Posadas, Fiesta Americana Grand, Live Aqua, Fiesta Americana, Fiesta Inn y One; la Familia Chapur del Grupo Palace Resorts y Hard Rock Cafe; la Familia Cosío, con las Brisas SU y hotel Nizuc y la Familia Vela, con el Grupo Velas.

Este último es uno de los de mayor lujo en América Latina, con una inversión estimada en 2 mil millones de dólares, por lo que la familia vela es de las más ricas del estado.

¿Y la pobreza?

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