TEXTOS EN LIBERTAD/ Vandalizan la que fue sede del Club Primera Plana

JOSÉ ANTONIO ASPIROS VILLAGÓMEZ. La llamada “austeridad republicana” del gobierno federal, alcanzó también al gremio periodístico y no solamente a los empresarios de medios que perdieron cuotas de publicidad oficial.

A través del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (Indaabin), el Poder Ejecutivo Federal se encuentra recuperando inmuebles que había cedido en comodato a diversas organizaciones no gubernamentales, entre ellas el Club Primera Plana (CPP), fundado en 1959 e integrado por periodistas en activo de diversas entidades del país.

Las gestiones hechas desde 2019, incluso ante el presidente de la República al año siguiente (“que se resuelva”, fue su ofrecimiento), para renovar un comodato que data de 1987 cuando el entonces presidente Miguel de la Madrid entregó personalmente la sede al CPP, fracasaron en esta ocasión.

Luego de que el Indaabin puso fecha para el devolver del edificio y después concedió prórrogas pues rechazó el refrendo, fue necesario desalojar el inmueble de Humboldt # 5, alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México, porque recientemente fue vandalizado en dos ocasiones.

El presidente del Club, José Luis Uribe, informó a los socios que, días después de un “conflictivo encuentro” -el más reciente- con funcionarios del Indaabin, “grupos de choque” destruyeron y saquearon parte del mobiliario y, por “la violencia con la que actuaron”, surgió el temor de una próxima agresión incluso contra el personal y los agremiados, por lo que se decidió renunciar a la gestión y mejor entregar el local, que además es muy pequeño y aun así en él pretenden las autoridades instalar alguna oficina gubernamental.

La zona donde se encuentra ese edificio que data de la época porfirista, afuera de una estación del Metro Hidalgo, por años ha estado invadida por personas de las llamadas “en situación de calle” que incluso defecaban en los andadores, y en la actualidad es un lugar de tolerancia para los fumadores de marihuana.

Sin embargo las sospechas de los ataques están más bien relacionadas con el asunto del comodato y fue levantada un acta ante el ministerio público. “Nos quedó claro que las autoridades actuales no recurren a la aplicación de la ley para resolver controversias, sino que actúan de manera arbitraria y violenta”, señaló Uribe en su comunicado a los socios del Club Primera Plana.

También hizo un recuento de las gestiones hechas desde octubre de 2019 acerca del comodato, al principio de las cuales y durante un año en el Indaabin “se mostraron condescendientes” y “mantuvieron su compromiso de renovar el convenio” luego de comprobar que el Club había cumplido con todos los requisitos de mantenimiento, fiscales y el pago del seguro del edificio, y de llevar a cabo dos supervisiones del inmueble, pero “al final resultaron solo mentiras y engaños, como pareciera es el nuevo estilo del gobierno en turno”.

Ante tal panorama adverso, simultáneamente con las gestiones ante el Indaabin la directiva del CPP buscó apoyos para contar con un nuevo local, y los encontró en el Congreso del Trabajo -cuyo dirigente desde abril pasado es Reyes Soberanis Moreno-, gracias a la intercesión del líder del gremio ferrocarrilero, Víctor Flores Morales.

Así, el Club Primera Plana espera inaugurar oficialmente su nuevo local -que ya ocupa, amplio y adecuado a sus necesidades- durante su asamblea electoral de finales de marzo próximo si las condiciones sanitarias lo permiten, en el sexto piso del edificio del Congreso del Trabajo, avenida Ricardo Flores Magón 44, frente a la Unidad Habitacional Tlatelolco.

El apoyo sindical a los trabajadores de la información no es nuevo, al menos en el caso del Club Primera Plana, que desde hace lustros lo ha recibido también de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, encabezada por Joel Ayala Almeida.

El respaldo gubernamental tampoco le fue ajeno en el pasado, pues el comodato otorgado durante la presidencia de Miguel de la Madrid fue refrendado por otros 20 años a finales del gobierno de Ernesto Zedillo por gestión del entonces dirigente Teodoro Rentería, en el mismo local que ahora fue desocupado y que sustituyó al que tuvo el CPP desde los años 70 en el Hotel del Prado gracias en buena medida al entonces presidente Luis Echeverría, y que se perdió a causa del sismo de 1985.

En cambio ahora, “en este tiempo de crisis (por la pandemia) -sostiene Uribe-, nos hemos enfrentado también como periodistas a un sinnúmero de agresiones que parecieran no tener fin: persecuciones, descalificaciones, privación ilegal de la libertad, asesinatos, ataques directos a periodistas y medios de comunicación y a organizaciones gremiales como es el caso del Club Primera Plana”.

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