PULSO/ La “cuarta transformación” del PRI

EDUARDO MERAZ

Al más puro estilo -o modito- del saliente habitante de Palacio Nacional, el dirigente del Partido Revolucionario Institucional, Alejandro Moreno Cárdenas, realizó este lunes su propio teatro en atril tricolor; se presentó como víctima de sus críticos, lanzó sus penas al viento y advirtió ir ‘con todo’ contra correligionarios.

Fue una muestra más de las afinidades o, al menos, similitudes entre él y el presidente totalmente palaciego, al presentarse casi casi como un líder desvalido y, al mismo tiempo, llenar de calificativos a quienes considera sus adversarios, por rechazar los cambios a los estatutos del PRI.

Al igual que el mandatario sin nombre y sin palabra, Alejandro Moreno casi calcó el argumento presidencial de este lunes, aunque dirigido a otros actores, cuando sostuvo:

“No es violencia, es claridad, como ellos me han difamado y me han calumniado todos los días, porque ellos no hacen propuestas para el PRI. Ellos atacan a su presidente y lastiman al PRI y no pasa nada y aquí se vale tener opinión distinta, pero esta bola de cínicos que lastimaron al PRI van a ser exhibidos”.

Arropado por su claque y envuelto en la investidura de camisas rojas, siguió el guion de moda, utilizado día con día en Palacio Nacional, de culpar al pasado y al pospretérito de la debacle electoral tricolor desde su asunción a la dirigencia, donde tiene el honor de encabezar la lista de los líderes más perdedores.

Y no se trata únicamente de ser derrotado en gubernaturas, diputaciones, senadurías y presidencias municipales, sino la salida de millones de militantes priistas. De acuerdo con cálculos extraoficiales, han abandonado las filas tricolores alrededor del 50 por ciento de su militancia, en los últimos cinco años.

Refractario a cualquier observación en contra de sus aspiraciones de poder reelegirse hasta 2032 al frente del Revolucionario Institucional, Alito -como le gusta ser reconocido- arremetió contra los expresidentes del, Dulce María Sauri, Manlio Fabio Beltrones, Pedro Joaquín Coldwell y Enrique Ochoa, a quienes endilgó los calificativos de “cínicos”, “penitentes” y “perfiles rancios”.

Aprovechó el momento para mostrar al “gladiador” que lleva dentro y adelantó la inminente expulsión de estos exdirigentes, porque sus declaraciones críticas afectan a este organismo político en tiempos donde debe prevalecer la unidad.

En conferencia de prensa, Alejandro Moreno reiteró que los exlíderes del tricolor que estuvieron relacionados con casos de corrupción y judiciales (el asesinato de Luis Donaldo Colosio y el Pemexgate), por lo cual la actual dirigencia nacional irá ‘con todo’ para que paguen por sus actos.

“Todos tendrán que rendir cuentas, pero esa no es una responsabilidad nuestra, sino una respuesta de una autoridad jurisdiccional y lo vamos a señalar y decir como partido, porque eso es lo que vamos a pedir como partido”, insistió.

Carente de ideólogos, recurre a la purga de militantes; además, los recientes cambios a los documentos básicos priistas se han orientado a garantizar la existencia de una cofradía -encabezada por el campechano- y la reelección de dirigentes. Así se resume la esencia de la auténtica “cuarta transformación” del PRI.

He dicho.

EFECTO DOMINÓ

Puesto que muchas empresas son proveedoras de bienes y servicios al gobierno, es decir se pagan con recursos públicos, ¿el presidente exhibirá los nombres de personas trabajadoras en tales compañías, como lo ha hecho con Latinus?

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@Edumermo

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