VIOLETA DEL ANÁHUAC/ “Elección ¿en unidad y paz?”

ISABEL ORTEGA MORALES

Chilpancingo, Guerrero. La división que hemos visto en estos días de la jornada electoral no está lejos de reflejar la realidad, la división, el golpeteo, la violencia y los asesinatos nos muestran que la sociedad no está recibiendo el mensaje de que todo está bien y de que el gobierno federal tiene elementos para llevarnos a un día de elección con condiciones de paz.

¿Si hoy fueran las elecciones estaríamos en condiciones de ir con la familia a vivir un día de fiesta electoral? ¿Estaríamos en condiciones de saber que llegamos a un día de elección con todas y todos los candidatos registrados con vida? Lo deseable se enfrenta a la realidad, no, en este momento no hay seriedad para asumir que el proceso electoral es el día del inicio de la transición.

Y no porque como sociedad no queramos una elección en paz, sino porque parece, hay interés de sembrarle miedo para inhibir su participación.

Si dejamos que esa idea que nos están sembrando de miedo, mismo que es nutrido por fuerzas fácticas que han cobrado la vida a candidatas y candidatos, cobre fuerza en nuestro equilibrio, estaremos dejando que secuestren nuestra confianza en la importancia de nuestra participación activa y en paz.

¿Por qué se decantarían en sembrar división si tienen control sobre la sociedad? ¿Será que no sienten que esa masa electorera sea suficiente para capitalizar hacia un solo destino el voto? ¿Y con ello pretenden que salgan a las calles para caminar hacia las urnas solo los que no requieren análisis de propuestas o de personajes? ¿Qué temen?

En este momento no basta con ser parte de la sociedad habitándola y/o usufructuando espacios físicos. En este momento requerimos asumir un mayor compromiso social, salir, comprometiéndonos con el proceso electoral y haciendo uso de una garantía constitucional el 2 de junio.

Por ello es importante darnos cuenta que existe un interés claro por poner en riesgo la paz incluso haciendo uso temerario del miedo, sin darnos cuenta cabal de que el verdadero miedo que debemos temer es que truenen la elección y busquen una figura que mantenga al poder en turno manipulando a su conveniencia el albedrío personal considerando una base de pensamiento colectivo para someter el social.

El riesgo es tangible, la desconfianza hacia las instituciones no es completa, el Presidente no está en el control de la seguridad, los espacios están cooptados por grupos que usan la violencia abiertamente; lo sembrado como abandono a las instituciones pretenden que germine como un olivo de paz, sin darse cuenta de que fue regado con sangre. Es tiempo de que recuperemos la unidad  y la paz y lo hagamos sin miedo, no hacerlo es perder también la garantía de la libertad y cuando esta se pierde, lo demás es manipulado.

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