TEXTOS EN LIBERTAD

Rusia ataca Ucrania y pone en alerta al mundo

JOSÉ ANTONIO ASPIROS VILAGÓMEZ. Ucrania amaneció este jueves 24 en estado de emergencia y con ley marcial, una vez que sufrió ataques militares y cibernéticos por parte de Rusia, cuyo presidente Vladimir Putin reconoció como “repúblicas independientes” a dos provincias ucranianas separatistas a pesar del rechazo internacional y las advertencias de sanciones al Kremlin por parte de Estados Unidos y países europeos.

Todos hemos seguido con zozobra la gestación de este conflicto, tras recordar que las dos guerras mundiales del siglo XX dieron inicio también en Europa -en estos casos provocadas por Alemania- y cobraron millones de vidas.

No es aventurado temer una nueva crisis planetaria -difícilmente se limitaría a Europa-, dada la determinación soviética de hacer valer sus razones, su poderío nuclear, su apoyo a los ucranianos prorrusos y su oposición a que Ucrania se una a la OTAN (un organismo occidental al que hacía contrapeso el Pacto de Varsovia cuando existía la URSS) porque ello sería «una amenaza directa a la seguridad de Rusia».

En los primeros minutos de este jueves el Kremlin anunció que había destruido las bases aéreas y los sistemas de defensa antiaérea de Ucrania, en tanto el gobierno de Kiev dijo haber derribado cinco aviones y un helicóptero rusos. Más ataques deben haberse producido desde entones hasta el amanecer de este día 24.

Ucrania se sitúa en el Este de Europa y tiene fronteras con Polonia, Rumania, Bielorrusia y Rusia. Formó parte del bloque soviético surgido en el siglo XX, pero declaró su independencia el 24 de agosto de 1991, pocos meses antes de la desaparición de la Unión Soviética.

En diciembre de 2004, el embajador mexicano Carlos Alejandro, nombre con el que firmaba sus artículos para la agencia Notimex, escribió que Ucrania era un “país escondido en la historia” que había sufrido “toda clase de invasiones durante cientos de años provenientes de todas partes de Europa y de Rusia”.

“Aún en el siglo XX”, señaló el miembro del Servicio Exterior Mexicano, Ucrania “mantuvo una relación de sometimiento con la Rusia zarista y después con la Unión Soviética”, mientras que la invasión alemana durante la Segunda Guerra Mundial causó la muerte de más de siete millones de rumanos.

Kiev, su capital, celebró su aniversario 1500 a principios de los años 80 del siglo XX, aunque estaba habitada desde mucho antes. Y según el embajador Carlos Alejandro, debe su nombre al rey Kie, quien, según una leyenda, “se acercó a una de las orillas de Dniéper en compañía de dos hermanos y una hermana, supuestamente por el año 482 A.C. y fundó una población que con el devenir de los años se convirtió en la capital del país”.

Hacia el año 980 de nuestra Era, esa región comenzó a llamarse Rus-Ukraine; su población eslava fue cristianizada bajo el rito ortodoxo griego por sacerdotes llegados desde Constantinopla, y en torno al año 1180 ya se llamaba Ucrania.

El también escritor Carlos Alejandro recordó en ese texto que, en los tiempos recientes, Ucrania había tenido una abrumadora publicidad, “primero con el trágico accidente de los reactores nucleares de Chernobyl en 1986, considerada una de las mayores catástrofes del propio pueblo ucraniano y del mundo”, y después por “la lucha democrática” emprendida tras el sojuzgamiento comunista.

Recordó el embajador cómo en ese afán por consolidad la democracia, hubo en aquel 2004 elecciones donde tanto Víctor Yanukovych, candidato oficialista con las simpatías de Moscú, como el opositor Victor Yushchenko, se habían declarado vencedores.

Los observadores de la Unión Europea, las Naciones Unidas, el gobierno de Washington y la Organización para la Seguridad y Cooperación Europea (OSCE) dieron la razón al candidato opositor Yushchenko y criticaron a Rusia por apoyar abiertamente al aspirante oficialista, obviamente proclive a sus intereses.

Otro episodio del que Moscú fue protagonista, tuvo lugar una década más tarde, cuando en 2014 los separatistas de la península ucraniana de Crimea, frente al mar Negro, crearon una república y luego decidieron mediante un plebiscito su anexión a Rusia. Putin dijo entonces, que su gobierno no había planeado esa maniobra.

Y, esta vez, el gobernante ruso que desde 1999 ha sido presidente o primer ministro y mantendrá el poder hasta el año 2036, consideró “necesario tomar una decisión que desde hace tiempo caía por su propio peso: reconocer de inmediato la independencia y la soberanía” de las que llamó República Popular de Donetsk y de la República Popular de Lugansk y que son las dos provincias separatistas del Este de Ucrania.

Esta mañana ya habían sido reportados muertos y heridos. La paz mundial, nuevamente en peligro.

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