PULSO/ Presidencia empequeñecida

EDUARDO MERAZ. Hacer uso de todos los medios a su alcance, lícitos y no, para denostar a una persona -no es la primera vez, sino también a empresas, grupos y sectores sociales-, más que una demostración de la grandeza o fuerza del poder, exhibe la pequeñez en todos los sentidos de quien lo ejerce.

La moderna batalla de Goliat contra David, en donde la honda está representada en nuestros días por las redes sociales, muestra que el volumen propagandístico del gobierno cuatroteísta adolece de la agilidad física y mental para evadir las piedras de corrupción que va dejando por el camino.

El escudo de las “aportaciones al movimiento” está muy mellado y en vez de protección se ha vuelto un estorbo que le resta movilidad. Eso explicaría en parte, el comportamiento descompuesto del presidente sin nombre que, en su desesperación, abre nuevos frentes y se debilita más.

Y no sólo eso, también ha derivado en conflictos diplomáticos con España y Perú, además de los previos con Panamá, sin dejar de lado las diferencias comerciales y económicas que se tienen con Estados Unidos, cuyo gobierno se ha vuelto más escrupuloso en ver que se cumplan los compromisos adquiridos, tanto en el plano bilateral como en el marco del T-MEC.

Y precisamente en ese plano de confrontación interna y externase ha ubicado el presidente sin nombre y sin estatua que, como dice el tango, “va cuesta abajo en su rodada” en sus intentos por minimizar los actos de corrupción de gente cercana a sus afectos, en particular sobre las sospechas de conflicto de interés de su hijo mayor José Ramón López Beltrán.

Contratos y el incremento en los montos asignados por Petróleos Mexicanos a la empresa Baker Hughes, mientras el vástago ocupaba la lujosa residencia de un socio de dicha compañía, llevan a inferir intercambio de beneficios mutuos, al amparo de las relaciones comerciales.

De acuerdo con algunas filtraciones que se han dado a conocer en los días recientes, el caso del hijo mayor no es el único ni el último. Por el momento, han aparecido videos comparativos de sus dichos como candidato y sus palabras y actos como gobernante.

Es lógico suponer que el escrutinio público y de los medios de comunicación será más intenso; de persistir en la misma actitud de confrontación, todos los actos de gobierno serán revisados con microscopio.

Hasta ahora, el subtotal es negativo para el huésped del “Palacio del Bienestar”; circunstancia que tira por la borda la supuesta superioridad moral del innombrable mandatario y sus postulados machacones de austeridad y honestidad, que lo diferenciaría de sus antecesores.

La “popularidad” por estos escándalos, han propiciado el descontrol presidencial, llevándolo a ubicarse fuera de la ley, cuando debería ser el primero en respetarla. Esto se ha traducido en una reducción significativa en la aprobación de su gestión, al tiempo de sembrar serias dudas sobre las políticas y acciones que ha emprendido.

Un breve repaso sobre el consentimiento social hacia el presidente sin nombre, demuestra cómo en casi cuatro años ha perdido el respaldo de dos terceras de quienes votaron en 2018. Al desgaste natural de ejercicio del poder, se suman el mal manejo de las crisis en salud, economía y seguridad.

Mientras que en junio de 2018 obtuvo alrededor de 30 millones de votos, para 2021, únicamente fueron 16 millones y las firmas para la consulta de revocación de mandato apenas si llegaron a 11 millones -incluidos muertos, mascotas y falsificaciones.

El indicador del próximo 10 de abril, pondrá en su verdadera dimensión al mandatario sin nombre, que será el único que esté en la boleta.

Si con anterioridad, había medio logrado capotear las revelaciones de ilícitos cometidos por colaboradores y familiares, el inicio de este año ha sido adverso y se ha agudizado por la estrategia seguida por el mandatario innombrable, pues además de la notoriedad negativa alcanzada, no ha encontrado la manera de frenarla.

El descrédito es de tal magnitud que ha empequeñecido, ética y políticamente, la figura presidencial y difícilmente le alcanzará el resto de su mandato para limpiar su imagen o medio frenar la rodada cuesta abajo.

He dicho.

EFECTO DOMINÓ

Mientras en Veracruz, el gobierno cuatroteísta de Cuitláhuac García castiga a los ciudadanos por “ultrajes a la autoridad”, a nivel federal los ciudadanos reprueban masivamente los “ultrajes de la autoridad”.

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