LOS CAPITALES/ Este año, dejemos los buenos deseos y actuemos para mejorar el medio ambiente

EDGAR GONZÁLEZ MARTÍNEZ. Según un análisis de Expok, los principales problemas que enfrenta la humanidad y sus posibles soluciones, son:

Mejorar la gestión de residuos.

Uno de los problemas más grandes del planeta es la contaminación generada por residuos sólidos, ya que el 90% se acumula en vertederos o se quema a cielo abierto. Por lo que sus componentes, que podrían llegar a ser peligrosos, se liberan al ambiente, afectando la calidad de vida de las personas que viven alrededor de ellos, sobre todo en países de bajos ingresos y vulnerables.

“La gestión inadecuada de los desechos está produciendo la contaminación de los océanos del mundo, obstruyendo los drenajes y causando inundaciones, transmitiendo enfermedades, aumentando los afecciones respiratorias por causa de la quema, perjudicando a los animales que consumen desperdicios, y afectando el desarrollo económico, por ejemplo, al perjudicar el turismo”.

Al respecto Sameh Wahba, director de Desarrollo Urbano y Territorial, Gestión de Riesgos de Desastres, y Resiliencia del Banco Mundial, nos dice: Es necesario invertir e implementar en una gestión sostenible de residuos, ya que sería beneficioso para las personas, el planeta y la economía. Para lograr este objetivo es necesaria la colaboración global y adoptar medidas como las siguientes:

I.- Financiamiento para la gestión de desechos en países en desarrollo.

II.- Reducción en las emisiones de CO2 para generar resiliencia en la infraestructura urbana.

III.- Optimización de las cadenas de suministro para evitar el desperdicio.

Restaurar la capa vegetal.

La Tierra le proporciona a la humanidad el 99.7% de todos los alimentos que consumimos, pero las prácticas de cultivo han generado deterioro en el terreno. Es por ello que resulta primordial restaurar la capa vegetal y reducir la desertificación, esto afecta especialmente a las comunidades más pobres.

Al respecto, Ibrahim Thiaw, Secretario Ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación (UNCCD), nos dice: “Invertir en la restauración de la tierra es una forma de mejorar los medios de vida”.

Pero no solo eso, ya que alrededor de 1,600 millones de personas alrededor del mundo dependen directamente de los recursos forestales para su sustento. Además de que estos ecosistemas albergan a más del 80% de todas las especies terrestres de animales, plantas e insectos.

Debido a esto, uno de los objetivos ambientales para 2023 es generar cambios a través de la gestión forestal sostenible y fomentar métodos de cultivo que permitan la conservación del terreno. Así como integrar el valor de la tierra en la planificación de las estrategias de gobierno y en los modelos de negocio.

Hacer que lo “salvaje” siga siendo “salvaje”

La expansión territorial nos ha llevado a invadir zonas en las que habitan especies que no suelen tener contacto con seres humanos. Lo cual ha propiciado la propagación de enfermedades zoonóticas, “que se originan a partir de patógenos que se transfieren de animales a humanos”. Un ejemplo de ello es la COVID-19.

“La salud de las personas y la salud del planeta son lo mismo, y ambas pueden prosperar en igual medida”: ONU.

Este factor de riesgo ha sido provocado por la urbanización, la pérdida de hábitats a causa de la contaminación y los mercados de animales vivos. Y, siguiendo la recomendación de la ONU, “lo ‘salvaje’ debe mantenerse ‘salvaje’”. Por lo que se debe construir una economía que respete los espacios naturales donde habitan los animales salvajes.

Además, la caza furtiva y el tráfico ilícito de animales ha contribuido enormemente a la extinción del 8% de todas las especies de animales conocidas, mientras que el 22% está en peligro de extinción.

Por estas razones, los gobiernos, las empresas y la sociedad en general deben adoptar medidas urgentes para reducir la degradación de los hábitats y proteger a las especies amenazadas desde la legislación. Puesto que velar por la conservación es una forma de alcanzar el desarrollo sostenible.

Implementar alternativas de transporte más limpio

Incorporar medidas cotidianas para mitigar los efectos del cambio climático consiste en lograr un cambio en los medios de transporte. De esta manera, se podría reducir la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), que son los principales causantes del calentamiento global, ya que se acumulan en la atmósfera e impiden la regulación de la temperatura del planeta.

Una de las alternativas de transporte que se está volviendo cada vez más popular es el uso de vehículos eléctricos. Por lo que algunas empresas han decidido cambiar sus flotillas, pero no todos los países tienen la infraestructura adecuada para el funcionamiento de estos autos, ya que requieren estaciones de carga eléctrica.

Por otro lado, como individuos, las personas pueden optar por el transporte colectivo, ya que entre más personas utilicen un solo vehículo menor será el impacto ambiental que este genere. Lo cual es sumamente importante porque, desde 2016, el 90% de los habitantes de asentamientos urbanos respira aire que no cumple las normas de seguridad establecidas por la Organización Mundial de la Salud. Lo cual ha derivado en aproximadamente 4.2 millones de muertes.

Adoptar la ganadería regenerativa

El cambio climático es un problema que afecta la obtención de recursos básicos como la comida, pero la industria alimentaria también forma parte de ello. Puesto que las emisiones provenientes de la ganadería representan el 62% de todas las emisiones de GEI, siendo la carne y la leche de vacuno los productos de mayores emisiones.

Para enfrentar esta situación, es necesario reducir la producción y el consumo, y adoptar medidas para mitigar las emisiones. Entre las soluciones posibles a este problema está la ganadería regenerativa, que consiste en adaptar el manejo y la crianza de los animales para que la producción de carne sea sostenible y rentable.

Empero, esto requiere de normas y reglamentos para hacer efectiva la integración de las especies domésticas con el entorno natural. Asimismo, se tienen que regular los requisitos sanitarios y técnicos para incluir los desechos alimentarios de otros sectores como pienso para el ganado. De esta forma, la producción ganadera podría volverse circular.

Y por supuesto, reducir las emisiones de GEI en la industria

Las emisiones de CO2 han aumentado casi 50% desde la Revolución Industrial, sobre todo entre los años 2000 y 2010, debido a la actividad humana. Por ello es importante que la industria adopte medidas urgentes que permitan alcanzar el desarrollo sostenible y evitar las amenazas a la vida y el futuro de la humanidad y el resto de los seres vivos.

Reducir las emisiones de GEI es uno de los objetivos ambientales para 2023 que deben tener prioridad, porque, entre más tiempo pase, será mucho más difícil luchar contra los problemas de escasez de recursos y alimentos. Asimismo, los desastres naturales agravados que se derivan del cambio climático implicarán muchas pérdidas económicas en todo el mundo.

Debido a todo esto, el sector privado deberá tomar dos medidas principales: 1) aumentar la inversión en el desarrollo de nuevos productos y servicios, que sean climáticamente inteligentes y con bajas emisiones; y 2) adaptarse al cambio climático, reforzando la resiliencia en sus operaciones, en su cadena de suministro y en las comunidades donde opera.

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