LIBROS DE AYER Y HOY/ PUSHKIN y un mundo miserable expresado en la censura

Ni la censura más grande podrá quitar o disminuir la grandeza de la cultura rusa

TERESA GIL. La censura contra Rusia llega al extremo de violar soberanías, como lo está haciendo el  embajador estadounidense Ken Salazar en nuestro país. Y lo hace su jefe máximo Joe Biden   tomando las tribunas de los países siervos, para llamar a la destrucción de una gran historia. Los momentos climáticos son los que evidencian  las crisis reales que viven las sociedades. La guerra que se libra entre Rusia y Ucrania no solo ha sacado  la soberbia y prepotencia del que pretende dominar al mundo, sino que extiende ese dominio al comportamiento de sus cercanos. Lo que sale no es nuevo, es algo que se arrincona en  las profundidades de la hipocresía y espera el momento propicio para salir a la luz. Desde que se inicio el conflicto ha habido justificación para aplicar todo tipo de sanciones y de paso dar salida a todo lo que oliera a Rusia: actores, deportistas, empresarios, políticos, escritores, ciudadanos comunes. Y cebarse en una justificación infame, de sus derechos. Las conductas de ese tipo se juntan con otras similares que aprovechan las circunstancias y no es remoto que esa campaña contra el Tren Maya que se ha recrudecido y la intervención descarada de España para amenazar sobre la ley eléctrica entre otras agresiones extremas, se aliente  en ese espíritu a mansalva que se difumina en el  mundo.

SE CENSURA AQUELLO QUE LOS CENSORES NO HAN PODIDO SER O TENER

El odio del gobierno estadounidense contra Rusia, ya evidencia que hay locura  de quien o quienes están  llamando a desaparecer esa cultura. Están como el locutor ucranio que llama a matar a niños rusos. La lista de lo que se pide contra Rusia, es ilimitada y engloba todo lo que es esa nación con su pasado. Los  grandes compositores, la danza esquemática de ese país, sus pintores, su tecnología, sus arsenales, todo. Alrededor de 145 millones de habitantes, aunque algunos sean traidores a su país, están signados. La censura en todo lo que significa la cultura rusa sería risible por el ridículo que están haciendo, si no fuera una evidencia lastimosa y pobre de lo que es una parte importante de la humanidad la que aplica esa censura: seres retrógrados, reaccionarios, acusadores, delatores, soplones, difamadores, chivatos, falsos. En algunos sectores la censura  está siempre a la expectativa y se agarra de cosas justas para salir a la luz. Uno de sus temas es la educación de sus hijos como lo han mostrado algunos padres de familia en  Nuevo León exigiendo ser ellos los que eduquen a  sus hijos y fijen  las reglas de los temas educativos  sobre todo en materia sexual. Mucho de ello viene del conservadurismo impuesto desde las religiones que quieren estrechar la libertad de pensamiento a partir de preceptos y órdenes que se amparan en promesas futuras. Las principales víctimas como todos los sabemos, son las mujeres. En esta etapa, tomando como pretexto a Rusia los censores que conviven a hurtadillas en el mundo, saldrán campantes para justificarse con aquel país. Pero Rusia les responderá como Cyrano en palabras de Rostand:

 

Todo me lo quitareis,

todo, la espada y la rosa.

Pero quédame una cosa

que arrancarme no podréis:

El sello de mi grandeza.

 

PUSHKIN EL PRINCIPIO DE TODOS LOS PRINCIPIOS, QUE QUIEREN BORRAR

Alexander Pushkin, el poeta nacional ruso, es tan querido, que para muchos la nación propiamente dicha comenzó con él en la literatura. Disciplina en la que incluyó  costumbres y formas de ser del pueblo ruso en su expresión oral.  Por eso se le llama el padre de la literatura. Máximo Gorkik decía que era el principio de todos los principios y Nicolás Gógol añadía que  era un fenómeno único del espíritu ruso. Poeta, escritor, ensayista, todo eso fue  desde temprana edad quizá porque intuía que no iba a rebasar los 38 años. Murió en un duelo  infame prácticamente asesinado por su contrincante que andaba con su mujer. Se cuenta que a su sepelio en 1837, asistieron más de 40 mil personas. El duelo fue muy grande. Como padre de la literatura rusa a la que elevó a su más alta  expresión con sus herederos Dostoievski, Tólstoi, Lérmotov  Kuprin, entre muchos, a los que ahora quieren censurar, creo estilos literarios que definieron el futuro de las letras rusas . Fue un creador.   El poeta era de familia noble y culta, lo que no impidió que sufriera censura. Debido a eso, navegó por un  tiempo en  Europa, Su obra cumbre Eugene Oneguin (Penguin Books 2003), escrita en verso en 1823-31,  se configuró en ocho años, mientras lanzó novela, y libros de poesía.  Escribió mas de 700 poemas líricos. Como una premonición uno de los personajes de Eugene muere en un duelo enfrentado con el propio Eugene,  por una mujer casada. En esos pocos años de vida, recorrió todos los géneros de las letras incluso fue funcionario de gobierno. Yo recuerdo haber leído a Pushkin desde mi infancia y me inicié con La hija del capitán. Bisnieto del zar Pedro el grande a quien llamaban El Negro, escribió un libro que lleva el nombre de su bisabuelo con todo y seudónimo. A Pushkin lo mencionan descendiente de negros como su ancestro. En este momento oscuro para su amado país, el poeta diría:

 

Caerán las pesadas cadenas

se derrumbarán las prisiones,

la libertad os conducirá alegre

a la salida.

Y los hermanos restituirán

las espadas.

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