LIBROS DE AYER Y HOY/ La oposición ¿En busca de un golpe?

TERESA GIL

La posición de la candidata opositora para que la OEA envíe observadores a los comicios mexicanos del dos de junio ratifica la idea que ella tiene de un golpe de estado porque fue eso lo que se produjo en Bolivia cuando se solicitó la presencia de la OEA y apareció la golpista Jeanine Añez, con la Biblia en la mano. La OEA ha sido no solo la que permite golpes, sino la que apoya a Estados Unidos para darlos. Inician con los golpes blandos que llevan al trastorno en el interior a un país. La señora que representa a la oposición en esta campaña electoral, ya dio todas las condiciones alteradas, para que la OEA se crea con derecho a intervenir y lo haga como suele hacerlo. No es una opinión, son miles, analistas, políticos, intelectuales, escritores y una diversidad de voces, que dicen que la Organización de los Estados Americanos (OEA), es un instrumento de Estados Unidos y un organismo que le sirve poco al resto de los estados de América. La presencia de Luis Almagro, su secretario general, causa ámpula en varios sectores que lo catalogan como non grato por sus posturas unilaterales ante diversos países, Venezuela, sobre todo, país dividido por una grave crisis impulsada desde afuera y la agresión que infringió a Cuba al expulsarlo por varios años de su organismo.

LA HISTORIA DE UNA OEA ENTREGADA A ESTADOS UNIDOS

Pocos de los secretarios de la OEA se han desprendido del yugo estadounidense, pero la postura de Almagro ha sido calificada de servil y agresiva contra países que no están de acuerdo con él.  Se recuerda el golpe de estado formal contra Dilma Rousseff, al apoyo al golpe en Bolivia y  el permanente bloqueo contra Cuba, respecto al cual no ha hecho nada.  Pese al apoyo que le brindó México con EPN, violando sus principios de derecho internacional, Almagro omitió una declaración fuerte y directa contra el muro de Trump y está a la expectativa de lo que pase ahora.  En su momento en México, el principal defensor de Almagro fue el bisoño canciller mexicano Luis Videgaray, que le dio cobijo y refrendó sus posturas al encabezar un golpe contra el gobierno de Venezuela, que finalmente quedó en golpe blando.  Este país presentó su renuncia ante el organismo, en tanto treinta y tres países, entre ellos México (algunos todavía apoyan a la OEA), reafirmaron su presencia en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), creada en febrero de 2010, en la que desde luego no caben Estados Unidos ni Canadá. El organismo es visto como una alternativa, frente a la OEA, aunque las cosas están paradas.

LA OEA APOYA GOLPES Y NO HA SERVIDO PARA AGLUTINAR A AMÉRICA LATINA

La OEA ha funcionado al compás estadounidense, casi siempre en contra de gobiernos democráticos y socialistas. Hay que recordar que entre otros desmanes mientras campeaban los gorilatos en el continente, se cometía el gran absurdo de expulsar a Cuba en 1962, por ser un país “marxista -leninista  que no coincide con el panamericanismo”, medida que estuvo a punto de levantar de sus tumbas a Marx y a Lenin, a carcajadas. En 2007, se canceló el “castigo”, a Cuba, pero ésta no ha movido un dedo para regresar, en cambio se ha adherido a la CELAC. La OEA ha sido cuestionada por su visión de contrasentido. Hace lo contrario de los principios para los que fue creada. Se instaló el 30 de abril de 1948 en Bogotá Colombia y México fue uno de sus miembros fundadores. Tiene su sede actual en Columbia, Estados Unidos y ahí es donde recibe las órdenes. Pocas veces ha intervenido para apoyar a sus miembros y se cree que su existencia no tiene razón de ser. En su toma de posesión en 2015, Luis Almagro dijo que cobijaría a todos los países, “sin excepción” y “evitaría las fragmentaciones innecesarias a todos los americanos”, pero ha hecho lo contrario y la OEA llega a un declive tal que la pregunta permanente es, ¿Vale la pena que siga existiendo? Si viviera aquel presidente venezolano, vale preguntarse qué haría ese baluarte, Rómulo Gallegos, considerado por muchos como el más grande escritor americano del siglo XX, ante las situación de la OEA.

RÓMULO GALLEGOS Y EL REPUDIO QUE DARÍA A UNA OEA ENTREGADA A EU

La novela Doña Bárbara, editada centenares de veces, está en la historia de la literatura como la obra magna en novelística, de toda América. Rómulo, quien desde 1964 le da el nombre al principal premio literario de novela en el continente, dejó alrededor de 12 obras, entre ellas Canaima. Pobre Negro, La Trepadora además de  muchos escritos. Fue presidente de su país en 1948 año en que se fundó la OEA  y está considerado el político que más votos ha conseguido en  una elección, el 80 por ciento. Como parte de esa vida convulsa que ha agobiado al país sudamericano y que ahora hipócritamente escandaliza a los que no quieren a Maduro, el escritor fue víctima de  un golpe de estado que lidereó el militar Carlos Delgado Chalbaud, a quien él había tratado como a un  hijo. Dicho político fue asesinado al parecer por  ordenes del también militar  y después presidente, Marcos Pérez Jiménez. Doña Barbara (Biblioteca La Nación España 1929-1990) llevada al cine con María Félix es representada a menudo en televisión y adaptada al teatro. Es una descripción de las vida campesina en la zona del  Arauca, que concentra en una mujer todas las pasiones que brotaban de un entorno violento, y que describe las vivencias de quienes son sometidos a los peores ultrajes, pero tratan de rescatar su condición  humana. Gallegos incluyó en su obra original y lo amplió  en algunas ediciones, un diccionario sobre el bello y arquetípico hablar de los venezolanos.

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