ENTRELAZANDO/ El Justiciero

GERARDO CONDE. La popularidad del inquilino de Palacio Nacional no fue suficiente pantalla para que su gabinete y su partido Morena festinaran los últimos días del 2021: en “abrazos y buenos deseos”, como era el guion del libreto, tener un final feliz.

Al presentarse eventos controvertidos que pusieron la nota en los medios y en las redes sociales: por los lances de Cuitláhuac García, Gobernador de Veracruz, al detener a José Manuel del Río Virgen, brazo derecho de Ricardo Monreal en el Senado de la República; por las resoluciones de las encuestas, en los casos de:  Durango, Oaxaca y Tamaulipas, por la designación de los candidatos de Morena a Gobernador a disputarse en el 2022, y para rematar la ventilación pública de los conflictos personales entre Alejandro Gertz, Fiscal General y Santiago Nieto, extitular de la Unidad de Inteligencia Financiera, por desnudarse mutuamente, sucesos, que desangelaron la fiesta decembrina y le pusieron color al año que inicia.

En el caso Veracruz, salió a relucir, un Ricardo Monreal, inédito, es decir, al presentar una personalidad de “justiciero”, para encarar al Gobernador y a su aparato de justicia, para defender a su Secretario Técnico de la Junta de Coordinación Política del Senado.

Pero, ese hecho, también, le sirvió a Monreal, para emular al Zorro, defensor de los desvalidos ante la arbitrariedad de los poderosos, y mostrarse ante sus seguidores y los morenistas, como ese personaje legendario de enfrentar la “injusticia”.

Ese acto “heroico” lo puso en las primeras planas mediáticas, al cambiar su sonrisa convencional, en su calidad de político, por un rostro adusto que proyectara una Imagen de paladín y le diera el distintivo de quijote a favor de la gente.

Con esa cachucha, Monreal, promueve la configuración de una Comisión Especial en el Senado, presidida por Dante Delgado y compuesta por un representante de cada una de las fracciones parlamentarias, exprofesa, para la defensa de su Secretario Técnico, así como de documentar todos los casos de probable abuso de la autoridad en contra de los veracruzanos.

Ahora Monreal, al ponerse la estafeta de paladín de los desprotegidos, lo pone en una disyuntiva: el tener que definir su propia personalidad política, en otras palabras, jugar a medias tintas en este proceso de sucesión presidencial, para sacarle jugo, a favor de su proyecto personal, situación, que lo obligará siempre a justificarse de sus actos públicos ante su amigo y su jefe AMLO, para no irritarlo y lo siga manteniendo en el círculo de Palacio Nacional y en las filas de Morena.

Mantener la figura de “defensor” de la gente, le implicará, en principio, mostrar una estatura de gladiador en pro de la justicia y en contra de la impunidad, para ganarse el apego y la confianza de sus seguidores y del pueblo sabio.

Entrar a este terreno, es disputar el liderazgo de su amigo y jefe, con los costos políticos, es decir, que el inquilino de Palacio Nacional, lo destierre de su reino, sin tener el más mínimo decoro.

En este escenario, Monreal, tendrá que amarrarse bien las agujetas de sus zapatos, si quiere aspirar al 2024, ya sea en Morena o en los partidos que muestren orfandad política y requieran de su personalidad para lidiar la batalla electoral ante el inquilino de Palacio Nacional y su marioneta de candidato; de lo contrario, será víctima de su propia miopía política de querer emular al Zorro, sin tener el corcel, ni el vestuario y mucho menos la espada, que le den esa imagen épica de justiciero a favor de sus seguidores y del pueblo sabio.

El tema de esta película denominada: “Monreal, el Justiciero”, se verá hasta dónde el guion y las imágenes muestran a un Monreal dispuesto a correr los riesgos de confrontar a su amigo y a su jefe, a sabiendas de que se enfrenta a una personalidad autócrata, sin compasión.

Jugar al paladín, tiene sus riesgos.

Ya se verá.

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