EL OTRO DATO/ Enfrenón jurídico al Tren Maya

JUAN CHÁVEZ. Como si robar al Erario o enriquecerse ilícitamente fueran solo dos postales de la corrupción, la apuesta de AMLO a una de sus banderas, el Tren Maya, se ha convertido en una obra corrompida cuya construcción, en tres tramos, ha paralizado un juez federal.

Contra la Constitución y la legislación ambiental, la pretendida construcción empezó arrasar árboles de la selva del sureste mexicano.

Los lugareños, que sintieron que el Tren Maya de López Obrador estaba atentando contra el hábitat de sus vidas, presentaron un amparo ante el juez federal correspondientes, y ¡pacátelas!, que la sentencia de fondo cae sobre la obra.

Y como la sentencia es inapelable y de tiempo indefinido, la justicia metió tremendo enfrenón al tren, una de las obras insignias y consentidas de Don Mañanero que tan solo un domingo antes asegurara que solo se estaban afectando “100 hectáreas”.

El 8 de marzo se publicó la noticia en el Sol de Yucatán. En ella se lee:

“Un tribunal federal dejó sin efecto la autorización ambiental para las obras del Tren Maya que van desde Palenque, Chiapas, hasta Izamal, Yucatán, debido a un amparo promovido por habitantes de la región.

“En una sentencia inapelable, el tribunal determinó frenar la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) concedida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) a Fonatur, con el que se permitía modificar el uso de suelo forestal de 800 hectáreas de selva en 25 municipios de Chiapas, Campeche, Tabasco y Yucatán”.

Sin la MIA, tanto Fonatur como las constructoras del tramo 1, 2 y 3 están obligadas a cancelar cualquier trabajo que implique deforestación o puesta en riesgo de especies animales y vegetales autóctonas.

La secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales otorgó a Fonatur, violando la Ley, las autorizaciones para destruir la diversidad ambiental en los cuatro estados afectados desde Escárcega hasta Izamal. ¿Quiere usted mayor injuria de corrupción del gobierno de AMLO?

Por su parte, Fonatur reconoció que ignora el número exacto de árboles talados desde el inicio de las obras del Tren Maya, según una solicitud de información promovida por un medio nacional.

Mientras, en Quintana Roo, ciudadanos y ambientalistas tramitaron las primeras quejas ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) por la deforestación de cerca de dos hectáreas de vegetación, en Playa del Carmen.

Se trata de una queja colectiva, con 23 firmas, y 35 querellas individuales contra el desmonte con maquinaria pesada en predios de la selva de Solidaridad, ubicados paralelamente a la carretera Cancún-Tulum.

Los tres tramos cancelados suman varios miles de kilómetros.

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