EL DEDO EN LA LLAGA/ La causa de la inflación

ADRIANA DELGADO RUIZ (El Heraldo de México). La gran inflación que azota al planeta y amenaza seriamente la recuperación económica, tiene una causa de fondo: hay demasiados dólares en el mercado. ¿Quién los puso ahí? Estados Unidos y los organismos internacionales ¿De dónde los sacaron? De la nada. Sin respaldo ni garantía alguna. Así es el dinero fiat, no tiene valor real.

Sucede con cualquier mercancía: cuando hay demasiado de un producto, baja su precio. En el caso del dinero, puede comprar menos. Eso es inflación. El país norteamericano vive ahora la más severa en 40 años: 8.6 por ciento. Peor aún, al ser el dólar la moneda del comercio internacional, no únicamente sus ciudadanos están atrapados en ese gran atolladero, sino los de todo el planeta.

Recientemente, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, admitió en una mesa de análisis por televisión: “Creo que no estamos prestando suficiente atención a la ley de las consecuencias no deseadas. En ese momento reconocimos eso principalmente también, demasiado dinero en circulación y muy pocos bienes. Pero realmente no pensamos bien en las consecuencias de una manera que por adelantado hubiéramos informado mejor”.

El encierro de la pandemia trajo al mundo una economía paralizada, negocios en bancarrota, trabajadores sin trabajo y capitales disminuidos o desaparecidos en un santiamén. Estados Unidos acudió presuroso al rescate de su american way of life. La Reserva Federal se puso a comprar los bonos que había en el mercado, sin poner límites. El gobierno repartió cheques y estímulos fiscales por todas partes. Su objetivo, que todos tuvieran dinero para sobreponerse a la crisis.

Esa es una de las formas que usa el poder político para crear dinero continuamente. Los gobiernos solo emiten bonos en el mercado. Los grandes bancos los adquieren y luego los venden al banco central, que emite dinero para pagarles los intereses. No necesita contar con grandes reservas de oro ni nada por el estilo. Ni siquiera tiene que fabricar billetes y monedas, simplemente son depósitos electrónicos en cuentas y balances contables. Solo números en una pantalla.

Tras la gran crisis hipotecaria, en 2008 la Reserva Federal ya había acelerado la fábrica de dólares y aumentado exponencialmente la cantidad en circulación. La tendencia ya no se detuvo, pero en 2020 dio un nuevo salto todavía más desproporcionado, excesivo y peligroso. En enero había 3.4 billones de dólares en

 

circulación y para diciembre ya era 5.2 billones, de acuerdo con los datos oficiales de Federal Reserve Economic Data.

Para una imagen mental más tangible, el 24 por ciento de todos los dólares que había en el mundo fueron emitidos en ese año. Pero eso no es todo. Los dólares no han terminado de salir como chorro a presión de la chistera. En abril de este 2022 ya había 5.8 billones circulando en el mundo.

La inflación que están ocasionando pega duro y con todo a las economías más pobres. De acuerdo con la FAO, los precios de los alimentos en el mundo han aumentado 37 por ciento desde el inicio de la pandemia y el futuro no se ve alentador, además debido a la guerra en Ucrania que ha ocasionado aumentos de precio y escasez de granos. La propia FAO estima que la situación puede llevar a entre 11 y 19 millones de personas más a la hambruna o hambre crónica durante los próximos meses.

El dinero fiat debe terminar su reinado de la mano del poder político. Tener libertad de expresión o de tránsito termina siendo una ilusión si las personas no tienen libertad sobre tu dinero y la posibilidad real de generar y mantener riqueza.

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