VIOLETA DEL ANÁHUAC/ Guerrero, atención a las mujeres aún es un reto

ISABEL ORTEGA MORALES

CHILPANCINGO, Guerrero. El gobierno de Guerrero que encabeza por primera vez una mujer, Evelyn Cesia Salgado Pineda, realizó cambio en la titular de la Secretaría de la Mujer, primera instancia a nivel nacional creada para atender de manera transversal la atención integral de la mujer guerrerense.

En el primer tramo de esta instancia estuvo Violeta Pino, ha estado involucrada en tema de la mujer, cuenta con una organización civil en el puerto de Acapulco que destinaba recursos federales para ello, ha ocupado cargos como Subsecretaria de Equidad y Género de la Secretaría de la Mujer y con Evelyn, ocupa la titularidad.

El 20 de enero la gobernadora Salgado Pineda le agradece le haya acompañado cuatro años tres meses; la sustituye Hilda Ruth Lorenzo en esa encomienda, quizá para el resto del sexenio, un año 9 meses, a diferencia de Violeta no tiene en su vida curricular relación con el tema de lucha a favor de la mujer, ella, Hilda Ruth, sustituye a su papá en la candidatura a Legislador local luego de que fuera asesinado. En este gobierno estatal estuvo en la atención a adultas y adultos mayores.

Estos días, la Gobernadora Evelyn Salgado y la titular de la SEMUJER, presentaron el “Programa Especial para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres” PEPASEV 2022-2027, que implementará acciones en 22 Centros Libre, que dicen que son de Libertad, Igualdad, Bienestar, Redes, Emancipación, así como la atención para prevenir matrimonios infantiles.

La Gobernadora tiene un programa insignia, es decir, distintivo, de atención a la mujer que se llama Programa Violeta y que no está en la Secretaría de la Mujer, sino que el gobierno impulsó a través de la Secretaría del Bienestar, que encabeza Pablo André Gordillo. Este programa ha trabajado sobre transporte violeta y tarjeta violeta, un excelente programa que beneficia a mujeres con recursos bimestrales de dos mil pesos y que deben incorporarse a programas de capacitación para el trabajo, educación (alfabetización, concluir primaria o secundaria, etc), salud mental y prevención de la violencia, es decir, un programa integral humano, que aún no aplica en todo el estado.

Con Violeta Pino Girón, que conocía -según su curriculum, el trabajo de género, echaron a andar en la montaña de Guerrero un programa de atención al tema de violencia hacia las mujeres y erradicar el matrimonio infantil, para esto trajeron al programa de ONU Mujeres. ¿Qué pasó? Nada.

Da muestra de ello que las mujeres y varones a cargo del Centro de Justicia para las Mujeres -ubicado en Tlapa-, y de atención al matrimonio infantil -ubicado en Ometepec, así como el centro comunitario Gu’wa Kúma: la Casa de los Saberes -ubicado en Ayutla que encabeza la activista por los derechos humanos Inés Fernández Ortega, han denunciado al menos por dos años consecutivos, violencia laboral, es decir, falta de pago a sus servicios profesionales, no cuentan con prestaciones sociales -ni médicos ni vacaciones, etc., y les regatean el pago de viáticos, necesarios para trasladarse a las localidades, mismos que se cubren mediante testigos -imágenes de reuniones-

El propio centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan ha denunciado que en la montaña de Guerrero, este tema está en el abandono y cita: Impunidad e incapacidad del Estado mexicano para impartir justicia obstaculiza el ejercicio del derecho de las mujeres y niñas a una vida libre de violencia; Urgente prevenir, investigar y sancionar debidamente los feminicidios: Operadores de justicia obligados a realizar una correcta valoración en los casos en que la mujer es acusada por sus agresores en contextos de violencia de género.

Con estos antecedentes, ¿cómo entender la trascendencia del trabajo para que el primer gobierno encabezado por una mujer, misma que también laboró en este tema en el puerto de Acapulco en la administración de Héctor Astudillo Flores, logre marcar una diferencia no solo sustancial, sino sustantiva de otros gobiernos encabezados por hombres?

Un cartel de violentrómetro no hace menos violento a los hombres de la montaña; un libro en lenguas no hace que se genere cultura si consideramos el nivel de analfabetismo y que hay escuelas con maestros bilingües, pero no hay una formación en el grueso de la población; no hay refugios donde puedan acudir las mujeres víctimas de violencia y el Albergue de Tlapa, dentro del Centro de Justicia, no cuenta con apoyos ni seguridad, ni agua potable.

No todo es pesimismo, hay un cambio de titular, que no disminuye el reto, sino que solo genera para este momento una expectativa que no se si esté al tamaño de la problemática de lo que enfrentan las mujeres y las niñas de la montaña de Guerrero.

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