VIOLETA DEL ANÁHUAC/ Enero 2026

ISABEL ORTEGA MORALES

CHILPANCINGO, Guerrero. Es enero, es el año 2026. Los primeros apuntes de este empezar configuran una prospectiva tangible en el ámbito político y la naturaleza nos recuerda que está ahí también para ser atendida.

El agotamiento de fin de año con su respectivo estrés, con la celebración por alcanzar con vida el doceavo mes, de programar una celebración religiosa y/o social con e 24 de diciembre, nos llevó a la recta final de la evaluación del año que partía y con él, el término de un plazo para alcanzar metas.

Enero inicia con un guion donde las hojas registraron el sismograma de Guerrero que sacudió gran parte del territorio guerrerense y alcanzó a otras entidades federativas de nuestro país.

Esa hoja compuesta por ejes, ondas y un formato, me recuerdan el propio diagrama de la vida. En el sismógrafo los Ejes, el horizontal, representan el tiempo, el vertical indica el desplazamiento o amplitud del movimiento del suelo, creo que tienen que ver con la propia vida y la marca que vamos dejando en nuestro propio sismógrafo.

Como ese diagrama donde las Ondas sísmicas, la identificada con la letra P son consideradas primarias (las primeras en llegar), y las Ondas S, o secundarias son de mayor frecuencia y más grandes, también nos indican el impacto de las decisiones.

En nuestro propio libro somo también como ese instrumento denominado sismógrafo, está también la mano de la clase política que va diseñando los Ejes y las Ondas a las que debemos sujetarnos para interactuar en el contexto en el que influyen sus decisiones.

En Guerrero, la naturaleza registró el segundo día de enero un sismo de 6.5 grados con epicentro en San Marcos, Guerrero, en la costa chica, y nos dejó un despertar al año con la consciencia de nuestra pequeñez humana ante estos fenómenos.

Y el tercer día, en Venezuela, el líder que se decía amado y respetado por su pueblo, pero que vivía en un búnker de acero, dentro de un búnker humano conformado por elementos del ejército, salió esposado en una acción que no revisa en la distancia de la protesta a esa incursión, la situación de las y los venezolanos sumidos en la pobreza por ese gobierno de Nicolás Maduro, y por el de su antecesor, Chávez.

Los primeros días y la clase política mexicana en el poder claman por la intervención de organismos a los que descalificaron y se pertrechan.

Podemos decir feliz año nuevo, y desearlos, sentir que el guion social arrancó y que debemos entrar con nuestra propia narrativa a esa espiral de la vida, o dejarnos arrastrar por el vendaval de las decisiones políticas, contra estas podríamos, con la naturaleza, no. Llenemos pues nuestro año con esperanza y motivación, con fe y con ánimo que este inicio es también una oportunidad personal.

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