IRMA PILAR ORTIZ
En el descarrilamiento del Tren Interoceánico no sólo hay 14 víctimas. Son 17.
Porque además de las 14 personas que fallecieron en ese lugar, desde el Gobierno de la 4T quieren enterrar también a tres trabajadores del Tren Interoceánico que ahora resultan los únicos responsables de ese accidente. Con lo que convirtieron al tren en una tumba.
Después del oportuno y esclarecedor informe que hicieron expertos de la Universidad Iberoamericana, el país se enteró que eso no fue un accidente. Fue una negligencia, auspiciada y creada desde el mismo Gobierno.
Ahora resulta que 65 kilómetros por hora, es exceso de velocidad, pero además que el conductor, maquinista y los operadores del tren, son los únicos culpables de que 14 familias mexicanas estén de luto, por la pérdida de un ser querido, más del centenar de heridos,
Sólo les falta culpar a los que hicieron la limpieza de los vagones y mejor, a los que vendieron los boletos de acceso. Así pretenden diluir la responsabilidad que tienen desde el origen.
Es más, dicen que el conductor no tenía licencia vigente. Puede ser, pero ¿que no es responsabilidad del empleador exigir ese tipo de documentos? Como pueden otorgar la responsabilidad de conducir un transporte sin la certeza de que el personal está calificado.
Dice el secretario de Marina, Raymundo Morales, que es “responsabilidad del usuario” tener la licencia vigente, aunque desde el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec “se les da las facilidades para actualizarla”, pero “no es una causa del descarrilamiento, sino un tema administrativo”.
Por ello no podemos dejar de señalar, las veces que sea necesario, que el análisis que hizo la Ibero indican que, en primera, se trata de trenes que fueron fabricados hace 50 años,
Dice ese reporte que “el diseño de la vía data de los años 30; no fue diseñada para pasajeros; los durmientes de madera coexisten sin orden con otros de concreto”. Y aquí coincide el ingeniero civil por la UIA y miembro fundador del Consejo Nacional de Ejecutivos en Logística y Cadena de Suministro, Manuel del Moral Dávila, quien subrayó que: “Hay durmientes de madera y de concreto sí pueden coexistir, pero se tiene que hacer una transición, de otra forma estás jugando con diferentes masas y rigideces, aunado con el balasto que es cuestionado sobre su control de calidad.
Mientras, el ingeniero civil Agustín Ortega García, especializado en caminos y ferrocarriles en la Universidad Técnica de Delft, Países Bajos afirmó: “La línea Z del Corredor Interoceánico es una vía histórica y la rehabilitaron lo mejor que pudieron, sin embargo, hubiera sido deseable cambiar los radios de giro”.
Sin embargo, toda esta información no aparece en el informe de la Fiscalía encabezada por la “fiscal carnal”, Ernestina Godoy, que rápidamente utilizó toda la fuerza del gobierno para encubrir a los verdaderos responsables de ese accidente, porque no es sólo Gonzalo López Beltrán, sino que hay muchas personas más responsables de esa tragedia.
Pretenden que los mexicanos olvidemos pronto esa tragedia y el peso de la responsabilidad quede sobre tres personas, mientras el administrador del Tren Interoceánico, que es la Secretaría de Marina, no asume ninguna responsabilidad.
Más nefasto no podría ser el porvenir de esos tres trabajadores que confiaron al emplearse con la 4T. Además, también será de terror utilizar medios de transporte en los que estuvo involucrada la 4T-
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