
CARLOS RAMOS PADILLA
Si tuviésemos la oportunidad de sacarle una radiografía al país cómo lo veríamos y cuál sería el diagnóstico. Tal vez la placa sería necesario compararla con la de sexenios pasados. Sin embargo, con todo y todo, estimo que la última, la reciente presentaría la estampa estropeada de una nación muy lastimada y con diversas crisis a las que estaríamos obligados a responder de inmediato. Sin duda alguna no estaríamos en fase terminal, pero si ingresando a terapia intensiva. No hay Estado de la República u oficina de gobierno que no esté padeciendo insuficiencias, carencias, extorsiones, corrupción e improvisaciones. El sangrado es prominente, la falta de oxigenación paraliza gran parte de las actividades, pero lo lamentable es que la estructura prioritaria está herida por la violencia, los secuestros, mutilaciones y asesinatos. Son daños irreversibles pero que continúan atacando a la sociedad. Pero del otro lado, quien observa la radiografía y cuenta con todos los recursos del Estado, el gobierno, se ejercita improvisando, mintiendo, ganando tiempo, desatendiendo prioridades, pero peor aún, protegiendo a quienes han participado de la erosión. Por si fuera poco, no hay medicamentos y lo propio se regala a extraños porque se estima que allá persiste la necesidad de “ayuda humanitaria” y no aquí. Con la ayuda de la tecnología la radiografía podría ser más precisa en señalar las fallas, pero no hay quien las atienda, la necesidad de quedarse y prolongarse en el poder permite que se expresen frases como de que “vamos requetebién” o el pueblo bueno “está feliz, feliz, feliz”. Tal vez lo prudente sería aplicar adrenalina o choque eléctrico en el corazón mismo del país para obtener una reacción y positiva. Paleativos ya resultan insuficientes por lo acelerado de la descomposición. Una aspirina sería muestra de irreverencia. Quizá si cada uno de nosotros fuese capaz de dar lectura a esa radiografía y situarnos dentro de esta elaborando un diagnóstico y tratamiento, tal vez así sabríamos el lugar no que nos corresponde sino en donde nos han colocado. Per en nosotros recae la responsabilidad de abandonar a todo estos arribistas, soberbios, ignotos y abusivos que nos han demeritado. Esos que quedándose con lo que no les corresponde se hinchan de tanto hablar de austeridades republicanas. Esos que pretenden esconder la radiografía para solamente inventar un discurso de que vivimos mejor que en Dinamarca y comemos los nutrientes necesarios para seguir pagando impuestos. Pregunto: ¿ya se asomó a la radiografía o sigue viendo una nación sana, prospera, segura y digna administrada en complicidad entre burócratas y narcotraficantes? Y que conste que es pregunta.
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