PUNTO Y COMA; ¿Cómo se alimenta el poder?

ROGER LAID

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chiapas.

“Hay que contar la historia sin miedo a las consecuencias.” Julio Scherer Ibarra, Ni venganza ni perdón

Así inicia uno de los libros más incómodos y esclarecedores de los últimos años en México. Ni venganza ni perdón no es una novela ni un breve ajuste de cuentas personal: es un ejercicio de memoria política desde dentro del poder.

El autor, próximo a algunos de los actores más cercanos al corazón del proyecto de la 4a Transformación, reconstruye decisiones, tensiones, alianzas y contradicciones que no suelen aparecer en los discursos oficiales.

Una frase que atraviesa el libro -y que podría sintetizar su sentido- es:

“El poder tiende a auto justificarse y a ocultar sus fragilidades.”

Este juicio, que se repite de distintas formas a lo largo de la obra, plantea una verdad elemental: cuando el poder se instala como árbitro y narrador al mismo tiempo, la transparencia deja de ser un valor y se convierte en un obstáculo.

Esto tiene consecuencias claras para estados como Chiapas. (y allá vamos).

En nuestra entidad, como en muchas otras regiones del país, la lucha contra la corrupción ha sido un clamor histórico. La política se ha debatido entre la reivindicación ciudadana y la defensa de intereses incrustados durante décadas. La 4T llegó con la promesa de romper ese ciclo: desterrar prácticas oscuras, recuperar recursos públicos y recomponer la confianza social en las instituciones.

Pero si, como sugiere Julio Scherer Ibarra, “el blindaje interno se convierte en mecanismo de protección frente a la rendición de cuentas”, entonces la promesa misma se transforma en simulacro.

Lo que ocurre en la narrativa federal no se queda en el centro del país; tiene eco directo en las dinámicas estatales. El poder local en Chiapas también reproduce, con distintas intensidades, ese patrón de autoprotección que dificulta la depuración real de la administración pública.

No se trata de culpar de antemano, sino de advertir que, sin controles efectivos ni rendición de cuentas consistentes, la corrupción puede encontrar refugio incluso bajo gobiernos que declarativamente se oponen a ella. (ojo más adelante comento).

Otra frase que golpea fuerte es:

“Confundir lealtad política con impunidad institucional es la forma más sutil de corromper el poder.”

Si esto es cierto -y los ejemplos documentados lo sugieren- entonces el riesgo ya no está solo en actos de corrupción visibles, sino en la lógica que los normaliza.

En Chiapas, el discurso contra la corrupción ha avanzado más en la retórica que en resultados palpables. Cada vez que una administración amenaza con investigar observaciones, auditorías o posibles faltantes, aparece una narrativa de defensa corporativa o de justificación política que enturbia el proceso y aquí se explica que cuando un gobierno lucha por su seguridad y pretende desmarcarse del centro entonces es incómodo.

¿Significa esto que no hay avances? No. Significa que ninguna lucha contra la corrupción puede sostenerse si se privilegia la lealtad al poder sobre la lealtad al interés público. Otra respuesta más.

Al final, el mensaje de Ni venganza ni perdón es también una invitación:

contar la historia completa, con luces y sombras, para aprender de ella.

Pero no nos salimos del texto Ni venganza ni perdón, y va la pregunta clave:

¿Podemos sostener que un proyecto de transformación pierde su sustancia cuando reproduce mecanismos que dice combatir:

No es venganza.

No es revancha.

Es memoria política con sentido público.

Y como dice Scherer Ibarra, contar la historia sin miedo a las consecuencias es la única forma de transformar verdaderamente al poder.

El libro no acusa sin fundamento, lo que nos revela es que el blindaje del poder se alimenta de silencio, miedo y complicidad.

Puntos Suspensivos…

A lo mejor a don Julio se le pudo acomodar la siguiente pregunta ¿Estamos dispuestos a aplicar la ley sin distinciones ni excepciones? Si, y se observa el trabajo del actual gobierno -al menos en Chiapas-.

Opiniones quejas y sugerencias al 9611897730

Miembro de la asociación Periodistas Unidos de Chiapas (PUCH)

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