
>> Impacta al 60% de los hogares
>> Inflación, consumo y falta de planeación, causas
>> Informalidad en aumento
>> AMFE estrena presidente
AGUSTÍN VARGAS*
No hay duda de que este 2026 será un año complejo para la creación de empleos y fuentes de trabajo, pero también –quizá por ser inicio de año–, hay optimismo de que los esfuerzos del sector público para establecer el mejor ambiente de negocios y los del sector privado para invertir y generar mayor acervo de capital serán el mejor impulso para el crecimiento y bienestar de los hogares.
Ya se verá en el transcurso de los siguientes meses cómo evoluciona la economía, sobre todo de las familias, que desde el primer mes del año muchas de ellas comienzan a sentir los estragos por el sobreendeudamiento y la falta de ingresos.
De acuerdo con un estudio de la consultoría Research Land, en México seis de cada diez personas atribuyen la presión económica de inicio de año a los gastos realizados durante diciembre, particularmente en regalos y cenas de fin de año, lo que evidencia la persistencia de patrones de consumo estacionales que no siempre están acompañados de una planeación financiera sólida.
Otras causas de la cuesta de enero son: no administrar adecuadamente el aguinaldo o bonos (19%), no recibir esta prestación o haberla percibido en menor proporción que en años anteriores (13%), así como las compras y ofertas de El Buen Fin (8%).
Así, el inicio de 2026 vuelve a confirmar que la cuesta de enero no es solo una percepción cultural, sino un fenómeno económico que impacta de forma directa en los hogares mexicanos.
Según el estudio, estos resultados reflejan una tensión estructural entre ingresos, hábitos y precios. La cuesta de enero ocurre en un momento en el que los hogares llegan a diciembre con márgenes financieros muy reducidos y enfrentan un arranque de año con precios que no regresan a niveles previos, especialmente en alimentos, transporte y servicios.
El contexto económico es un factor estructural en la presión financiera de los hogares. El Banco de México estimó que para el primer trimestre del año, la inflación será de 3.5% a 3.7 %. Ello sin olvidar que, los precios de productos básicos continúan con incrementos acumulados por lo cual, una parte relevante de la población percibe que su dinero rinde menos al iniciar el año y enfrenta la cuesta de enero con menor margen financiero.
Dicha situación se refleja en la encuesta de Research Land dado que el 41% comentó que gastó más de lo que debía, el 24% de los mexicanos consideró que el aumento de precios por inflación fue el factor que más afectó su presupuesto al iniciar el año, mientras que 19% reconoció que la presión provino de una combinación entre gasto excesivo y encarecimiento de productos y 16% dijo que ya tenía deudas desde antes de diciembre.
La presión económica no desaparece de inmediato. El 49% de los encuestados consideró que sus dificultades financieras se concentran únicamente en enero, pero uno de cada cuatro anticipó que se extenderán hasta febrero o incluso marzo, lo que sugiere que los efectos del consumo decembrino y del entorno de precios elevados siguen teniendo repercusiones en los primeros meses del año y el 15% señaló que sus dificultades financieras podrían llegar hasta la primera quincena de febrero.
Respecto al papel de las autoridades y las instituciones financieras, la encuesta muestra una postura dividida. Aunque el 44% de la población considera que la cuesta de enero es una responsabilidad individual, también existe una expectativa clara de acciones estructurales, particularmente en el control de precios de productos básicos (24%), el fortalecimiento de la educación financiera (17%) y mejores condiciones crediticias en periodos de alta presión económica (15%).
Para Pablo Levy, director general de Research Land, este fenómeno no se resuelve únicamente con disciplina individual, pues los datos muestran que hay una demanda social por más información y educación financiera, así como por condiciones económicas que no castiguen de forma desproporcionada a los hogares al inicio del año.
Informalidad en aumento
La economía informal es un fenómeno que por mucho tiempo ha sido una alternativa tanto para un gran número de personas con necesidad de una fuente de recursos para el sustento familiar, como para empresas, principalmente micro, que buscan operar fuera de un costoso sistema tributario y laboral.
Las manifestaciones de la informalidad pueden ser diversas. Por ejemplo, el trabajo en los hogares, en lugares sin reconocimiento oficial o ventas de bienes y servicios en la vía pública, entre otras.
La permanencia y aumento de la economía informal puede responder a diversas causas. Entre ellas, y posiblemente una de las más relevantes, es la tolerancia de las autoridades. Otra, igualmente notable, es sin duda el costo de la formalidad. Esto refleja que, hasta el momento, no ha habido estrategias efectivas para favorecer la creación de nuevas empresas formales que permitan ofrecer un mayor número de puestos de trabajo de calidad.
De hecho, las cifras del último Censo Económico muestran que entre 2018 y 2023 se crearon 668 mil nuevas unidades económicas, de las cuales 511 mil se fundaron en la informalidad. En este entorno, se instituyeron un total de 833 mil nuevos empleos, aunque estos se concentraron en la informalidad, donde se generaron 856 mil puestos de trabajo, mientras que la formalidad perdió 24 mil puestos
Evidentemente esto refleja un nivel de informalidad de la economía persistente y preocupante. Las cifras más recientes del INEGI indican que durante 2024 la economía informal representó el 25.4% del PIB, su porcentaje históricamente más elevado.
En este entorno sobresale que su mayor dinamismo se observa a partir del 2021, incluso supera significativamente el ritmo de crecimiento de la economía formal. En el lapso 2021-2024 la economía informal reportó un crecimiento acumulado de 25.0% real, mientras que la economía formal creció 11.3%.
No hay duda de que es necesario un entorno que facilite a las empresas, nuevas y ya establecidas, ocupar un espacio en el sector formal de la economía, con expectativas claras de supervivencia y crecimiento y una percepción positiva y de certidumbre del ambiente de negocios.
AMFE estrena presidente
Los que inician el 2026 con nuevo presidente son los integrantes de la Asociación Mexicana de Entidades Financieras Especializadas (AMFE).
Andrés de la Parra Escandón, actual director general de Grupo SICREA, fue electo para sustituir en el cargo a Enrique Bojórquez Valenzuela, presidente de la sofom Agropecuaria Financiera.
Con más de 30 años de experiencia profesional en diversos puestos directivos de alto nivel en compañías como Nissan, NR Finance, BMW Financial Services y en los extintos Bancomer e Ixe Grupo Financiero, será su representante ante los sectores público y privado financieros.
Es de destacar que esta agrupación empresarial, que en febrero cumplirá 32 años, actualmente suma activos por más de 367 mil millones de pesos en carteras enfocadas a pymes, microcrédito, créditos personales en línea, automotriz, agropecuario e inmobiliario.
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*Periodista, director de la Revista Hábitat Mx
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