PULSO/ Tapabocas universitario

EDUARDO MERAZ. Vaya tapabocas que le colocó la UNAM al presidente sin nombre y sin gracia acerca de la participación de los alumnos de medicina de la máxima casa de estudios durante la pandemia; ante los datos duros, prefirió fingir demencia y ya no abordar el asunto en su teatro en atril mañanero del martes

Fue tal la eficacia alcanzada por la respuesta de la Universidad Nacional Autónoma de México, incluso muy superior a la obtenida si se usa el KN95-, pues logró que mantuviera la boca cerrada sobre este asunto.

Así como cuestionó el pasado lunes la ausencia relativa de alumnos universitarios en la lucha contra el Covid-19, sin ningún dato que avalara sus dichos, debería haber explicado por qué México es el país, hasta el momento, con el mayor número de muertos entre el personal de salud.

La decisión de que no acudieran en mayor número los universitarios a combatir la pandemia la tomó la Secretaría de Salud; culpar a las autoridades de la UNAM por ello, está totalmente fuera de lugar, como también el supuesto arrepentimiento presidencial por pertenecer a su “alma mater”, que lo abrigó 14 años para que pudiera obtener su título académico.

Este gesto hipócrita en nada suple al asumido consciente y premeditadamente por el mandatario sin nombre de aumentar en miles de millones de pesos los recursos destinados a sus obras insignia y, al mismo tiempo, tener subejercicios en el presupuesto de salud.

No haber utilizado esos recursos para dotar al personal médico de los insumos, equipos y medicamentos necesarios para desempeñar su labor en condiciones seguras, es otro motivo más para poner en duda la capacidad de su gobierno, en donde la ineficiencia -90 por ciento honestidad y 10 por ciento de capacidad- es su signo distintivo.

Con tal de ahorrarse unos pesos y supuestamente no endeudar más al país, prefirió no adquirir ni aplicar masivamente pruebas, que hubiese limitado el número de contagios y decesos por al SARS-Cov2, que de acuerdo a cifras no maquilladas supera los 626 mil decesos; 10 veces más la cifra catastrófica estimada por el supuesto experto y vocero de la pandemia, Hugo López Gatell.

De acuerdo con datos del Banco Mundial, en tres años, el gobierno del presidente sin gracia ha solicitado créditos por más de 3,000 millones de dólares, 1.5 veces más a los solicitados por Peña Nieto en todo su sexenio. A su vez, ya incrementó en dos billones de pesos la deuda pública, al pasar de 11 a poco más de 13 billones de pesos.

Grosso modo, todos estos elementos dejan constancia de la auténtica política genocida, del cuatroteísmo en el terreno de la salud, aunque en un afán compensatorio, nos asegure que en el primer trimestre de 2023 tendremos un sistema de salud como el de Dinamarca.

Con esa promesa, varias veces pospuesta en el tiempo, trata de justificar el despido de miles de trabajadores de la salud una vez pasada la emergencia sanitaria,  y hoy quejarse de la falta de personal para justificar contratos leoninos con Cuba.

Como nunca antes, el tapabocas universitario mostró sus bondades y sería altamente recomendable que pudiera socializarlo, en aras de la defensa de su autonomía y de la libertad y la democracia en el país. ¡Goya!

He dicho.

EFECTO DOMINÓ

¿Qué diría el cuatroteísmo si el presidente de Estados Unidos comentará que las políticas de seguridad y de salud en México son “genocidas” y su modelo económico “medieval”, pero que aún así los lazos de amistad entre ambos países se guían por el respeto, la hermandad y la fraternidad universal?.

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@Edumermo

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