PULSO/ Banamex y los apetitos cuatroteístas

EDUARDO MERAZ. Fieles a su idiosincrasia por pervertir ideas y acciones, en sus afanes de superar con creces la acumulación burocrático-familiar de la riqueza del neoliberalismo, los conspicuos cuatroteístas ya sacaron las uñas para apropiarse, por sí solos o acompañados, de los activos y bienes de Banamex.

Si bien el presidente sin nombre y sin estatua propuso que tres o cuatro banqueros mexicanos pudieran adquirir dicha institución financiera -ante el anuncio de su venta por parte de Citi Group- y de esa forma “mexicanizar” ese banco, en el cuatroteísmo han surgido voces que aspiran a la estatización del mismo.

El nuevo titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Pablo Gómez, lanzó el anzuelo de que podría ser el propio gobierno quien comprase las acciones del intermediario financiero; o en su defecto, convertirlo en un banco mixto, al posibilitar la asociación del sector público con algunos particulares.

Con una visión lopezportillista, el director de la UIF arguye se evitaría la conformación de oligopolios en el sector financiero, lo cual es relativo.

El gobierno actual, a través del Banco del Bienestar, pretende establecer 2700 sucursales en todo el país, y de acuerdo con algunas expresiones que se han dado a conocer, pretenden canalizar por ahí las transferencias de todos sus programas sociales que -según sus propias cifras- benefician a 25 millones de familias.

Si a ello se suman las más de 1200 sucursales con las que cuenta Banamex y sus cientos de miles de clientes, estaríamos ante la conformación de un oligopolio estatal o mixto, tipo Pemex o CFE en materia financiera. Eso sería el primer paso para, más adelante, buscar la “soberanía nacional” en este campo y que “no nos vuelvan a saquear”.

A este pronunciamiento, digamos, poco reflexivo de Pablo Gómez, cuya labor en la Unidad de Inteligencia Financiera no ha trascendido lo dejado por su antecesor, se suma la propuesta del secretario de Relaciones Exteriores, para que el Estado se apropie del acervo cultural de Banamex.

Bienes culturales obtenidos a lo largo de decenas de años, por el esfuerzo y dedicación de muchos banqueros y directivos de dicha institución, hasta llegar a conformar un vasto patrimonio prestigiado y reconocido internacionalmente.

La irreflexiva sugerencia formulada por el canciller Ebrard, forma parte de esa tendencia estatizante en la cual se encuadran muchos de los funcionarios y militantes de Morena en sus locos desvelos por apropiarse de todo lo bueno existente y que ellos no han creado, pero pretenden poseer.

En el caso del acervo cultural de Banamex, de aprobarse la recomendación ebrardiana, podría pasar algo similar a lo que ocurre con Palacio Nacional que, de facto, ha sido expropiado por el mandatario innombrable y cuyo disfrute de instalaciones y murales es sólo para unos cuantos privilegiados.

Del ahora “palacio de la pureza”, se desconoce ya si el patrimonio cultural que lo integra y es propiedad de la nación se preserva intacto y original, o ha sido objeto de algún cambio o modificación.

Las lecciones y ejemplos que nos ha dejado el cuatroteísmo en los últimos tres años generan desconfianza, pues cada vez menos ocultan sus apetitos estatistas, al igual que lo hacen en la apropiación intensiva burocrático-familiar de la riqueza, para distinguirse de sus antecesores.

He dicho.

EFECTO DOMINÓ

Significativa y simbólica la “alianza” entre Claudia Sheinbaum y Cuitláhuac García, que de acuerdo a la información dada a conocer carece de significado para mejorar la vida de los habitantes de la CDMX y Tlaxcala. ¿Cuántos gobernadores más suscribirán acuerdos con “la chica de rojo”?

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