
ARTURO ZÁRATE VITE
1.Por el descrédito de partidos.
2.Ni a la esquina con el PRI.
3.El PAN, su peor experiencia con la derecha en 2018.
4.Y con Morena guarda distancia.
Están equivocados quienes todavía suspiran y esperan que Movimiento Ciudadano (MC) sea parte de la alianza opositora para 2027.
Mientras el veracruzano Dante Delgado Rannauro sea de facto el dirigente de este partido, no existe ninguna posibilidad.
Ya probó Dante lo que fue para su organización haberse sumado en 2018 a la candidatura presidencial del panista Ricardo Anaya. Les pasó por encima el movimiento de Andrés Manuel López Obrador. Fue la primera y última vez que se alió con la derecha en una elección presidencial.
Dante no es de los que se tropiezan dos veces con la misma piedra, así que desde entonces consideró que siempre será preferible que su partido participe solo en la competencia política, aunque en elecciones como de congresos locales o alcaldes, su posición podría ajustarse.
En 2027 está programada la elección de 17 gubernaturas y la renovación de la Cámara de Diputados. Sería lo principal. Morena buscaría reafirmarse como la primera fuerza en los estados y conservar la mayoría calificada en el recinto legislativo de San Lázaro.
Además, para el próximo año también está prevista la elección de la mitad que falta del poder judicial. Proceso que por ley es ajeno a los partidos, lo que no significa que se vayan a desentender de lo que suceda.
En lo que le atañe directamente, la oposición sería feliz si logra equilibrar fuerzas en la Cámara de Diputados y le quita la mayoría calificada al partido en el poder, porque entonces a la oleada guinda de Luisa María Alcalde Luján se le complicaría hacerle más modificaciones a la Constitución.
Por eso la oposición suspira por una nueva alianza. La que formaron PRI-PAN en recientes comicios está peor que desgastada. Ambos saben que cada uno por su lado, sin compañía, tampoco tienen futuro. Los dos, a su manera, quisieran sumar a Movimiento Ciudadano. El tricolor se la ha pasado fustigando al partido de Dante con eso de que están cada vez más cerca de Morena y los azules sueñan con cautivarlo una vez más.
MC ambiciona convertirse en la segunda fuerza política del país y quiere seguir avanzando en ese sentido. La posibilidad de llegar a la cima todavía es muy remota, lo comprobó en 2024 cuando ofreció presentar el mejor plan de gobierno y postular al mejor candidato. Ni una ni otra cosa.
De cualquier manera, no es nada despreciable que gobierne los dos estados más importantes después de la Ciudad de México. En Nuevo León con Samuel García y en Jalisco con Pablo Lemus.
Morena tiene puestos los ojos en el estado norteño y puede ganarlo el año que entra si Samuel se empeña en que sea su esposa la candidata.
La última palabra la tendrá Dante Delgado.
Dante es el artífice de la fuerza naranja.
Jorge Álvarez Máynez, quien aparece en la nómina como coordinador nacional, hace lo que le dice el veracruzano.
Dante alguna vez militó en el PRI y ahí estuvo hasta que consideró que podía volar por su cuenta. Alto el precio que tuvo que pagar, fue a dar a la cárcel. Estuvo encerrado quince meses, acusado de haber hecho mal uso de recursos en el gobierno de Veracruz. Sufrió represalias por sus diferencias con Ernesto Zedillo. Al final demostró su inocencia.
Primero fundó Convergencia por la Democracia que ahora está transformada en Movimiento Ciudadano.
Como Convergencia estuvo a punto de perder el registro por falta de militantes, al no cumplir el número exigido por la ley.
No ha vuelto a tener ese problema.
Si bien no crece con la rapidez que quisiera, está a la vista que tiene más aceptación solo que mal acompañado.
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