PALACIO/ La tercera “quema de incienso”

>> Otros 37 reos fueron entregados al Departamento de Justicia de los Estados Unidos

>> La “nueva ofrenda” se hizo en el primer aniversario de Donald Trump como presidente

>> Dizque “Uber militar gringo” trasladó a policías aztecas a un curso de capacitación

MARIO DÍAZ

H. MATAMOROS, Tamaulipas.Justo en el primer año de administración del presidente de los Estados Unidos, DONALD TRUMP, el gobierno mexicano ofreció la “tercera quema de incienso” con la entrega de 37 reos acusados por delitos federales y que se encontraban en el Centro Federal de Readaptación Social No. 1, El Altiplano, ubicado en Almoloya de Juárez, Estado de México.

Al margen de que, si se ejecutó la excarcelación y extradición conforme a lo que establece la Ley de Seguridad Nacional, con respeto a la soberanía nacional y en concordancia con mecanismos de cooperación bilateral, no pasa desapercibido que el operativo, coincidentemente o no, se llevó a cabo en la misma fecha en que tomó posesión-en 2025-el mandatario norteamericano.

Quienes purgaban sentencias o enfrentaban procesos judiciales fueron excarcelados durante la madrugada del pasado martes y conducidos bajo severas medidas de seguridad al Aeropuerto Internacional de Toluca en donde abordaron un avión Hércules C 130 de la Fuerzas Aérea Mexicana con matrícula FAM 3611, que despegó al filo de las 12 del día con rumbo a los Estados Unidos.

Los 37 reos de la “tercera quema de incienso” al tío Sam por parte del gobierno azteca tienen cuentas pendientes con el Departamento de Justicia de la Unión Americana. Bajo el argumento de seguridad nacional y cooperación bilateral los excarcelados y extraditados esperan el inicio de sus respectivos juicios en centros penitenciarios de Washington, San Antonio, Houston, Pensilvania, Nueva York y San Diego.

Derivado del sitio que establecieron en las instalaciones de El Altiplano, el Ejército Mexicano, Marina Armada de México, Guardia Nacional y Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, los abogados defensores de los llamados “generadores de violencia” se vieron imposibilitados de hacer valer suspensiones provisionales otorgadas con anterioridad ni tampoco tuvieron oportunidad de gestionar nuevos amparos de la justicia federal.

Al igual que los 29 reos mexicanos entregados el 27 de febrero de 2025, los 26 integrantes de la “cuerda carcelaria” del 12 de agosto del mismo año, los 37 procesados de la tercera “quema de incienso” del pasado 20 de enero 2026, son integrantes de una lista estadounidense de criminales y sospechosos encarcelados en México, pero con cuentas pendientes en los Estados Unidos.

De acuerdo a la versión oficial, con el operativo de excarcelación llevado a cabo justo en el primer año de administración del presidente DONALD TRUMP, suman 92 procesados en México enviados a cárceles yanquis bajo el argumento de que seguían realizando acciones delictivas, amenazando a funcionarios, extendiendo redes de corrupción y, además, que podrían resultar beneficiados mediante recursos legales con la complicidad de juzgadores corruptos. No obstante, el gobierno federal se contradice al argumentar “complicidad de juzgadores corruptos”, toda vez que esas prácticas ilícitas teóricamente terminaron con el nuevo Poder Judicial de la Federación.

Resulta entendible más no justificable que el gobierno de la Cuarta Transformación sustente la excarcelación invocando el artículo Quinto de la Ley de Seguridad Nacional y el artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para justificar la “quema de incienso” al presidente DONALD TRUMP y evitar presiones arancelarias o intervenciones en el territorio nacional.

Reconózcase o no, la realidad es que la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM PARDO se encuentra entre “la espada y la pared” y, en términos coloquiales, para donde se mueva “la cuerna el toro”. Por un lado, la exigencia del mandatario gringo y, por el otro, las instrucciones con origen en Palenque, allá en el estado de Tabasco.

Respecto al aterrizaje en el Aeropuerto Internacional de Toluca de un avión militar C 130 de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, tal parece que a la 4T se le “hizo bolas el engrudo”. La falta de una versión creíble pero además congruente, prácticamente polarizó la opinión pública.

El surgimiento de una duda razonada tiene como sustento que resulta por demás extraño que un avión militar norteamericano aterrice en territorio nacional para trasladar a policías federales a un curso de capacitación con base en acuerdos bilaterales. La capacitación es entendible, más no el traslado.

Desde esa perspectiva, tal parece que el tío Sam envió un “avión Uber” para llevar al campo de entrenamiento a agentes aztecas para dar cumplimiento a los acuerdos de cooperación y capacitación con el Comando Norte del Ejército de los Estados Unidos.

La suspicacia se incrementa con el anuncio de la jefa del Ejecutivo federal en el sentido de que los efectivos mexicas regresarán en una aeronave de la Fuerza Aérea Mexicana, una vez que termine el período de entrenamiento. La pregunta lógica es ¿por qué los seleccionados al curso de capacitación del Comando Norte del Ejército de USA no fueron enviados al lugar de entrenamiento en un Hércules C 130 de la FAM?

DESDE EL BALCÓN:

I.-Es más que evidente que el gobierno de la Cuarta Transformación requiere de un cambio radical en lo que a la información oficial se refiere. Cierto es que la clientela electoral y el control absoluto de los tres Poderes de gobierno garantizan el control político interno. Sin embargo, el nuevo grupo en el poder que pretende eternizarse más allá del 2030 no debiera desatender el importante rubro que representa la comunicación y lo más importante…la credibilidad.

Y hasta la próxima.

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