PALABRAS MÁS/ Descolocado y furioso

Es el deber de todo individuo, hacer lo que quiera hacer,

pensar lo que quiera pensar,

no responder a nadie excepto a sí mismo,

y cuestionar toda idea y a todo individuo.

Jean Paul Sartre

ARTURO SUÁREZ RAMÍREZ/ @arturosuarez

Las últimas semanas se ha visto muy enojado al presidente López Obrador, nada le ha salido bien y sus actitudes de violencia contra el que se ponga en frente parece ser parte de la frustración de terminar un gobierno, que pudo ser mejor que los anteriores, pero no será, se quedó en las promesas populistas de campaña. Además, el Pejelagarto ve como se extingue el poder y gane quien gane la elección, perderá el protagonismo que tanto le gusta, ya no podrá aplastar desde su púlpito matutino, incluso los últimos meses seguramente los va a sufrir.

Perdiendo tanto poder la realidad se le va a estrellar en la cara. Por ejemplo, ahí están las protestas de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa y la construcción de la “verdad histórica” que se parece mucho a la de Peña Nieto y Jesús Murillo Karam, aunque lo nieguen le fallaron a los padres y se esperan más protestas, así terminó la administración de Peña, incluso hoy se registró un enfrentamiento donde normalistas lanzaron al mediodía al menos ocho cohetones a la fachada de Palacio Nacional, el cual dejó un saldo de 26 policías lesionados.

A esto se suma los diferentes libros y testimonios que ponen en jaque a López por la política de abrazos a los delincuentes, ahí está Anabel Hernández y sus investigaciones que antes eran aplaudidas por los de la 4T, ahora que presenta posibles nexos de López con los cárteles de las drogas son descalificadas sin pudor. Hace unos días la directora de la DEA dijo que la colaboración con México en la lucha contra el fentanilo es insuficiente y tardía. No se debe descartar futuras investigaciones a López y a sus cercanos.

De igual forma lo reciente con Maria Amparo Casar presidenta de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) a quien AMLO acusa de un supuesto acto de corrupción vinculado a la recepción de una pensión por viudez otorgada por Pemex en 2004, tras el fallecimiento de su esposo, Carlos Fernando Márquez Padilla.

Otro fantasma que lo va a perseguir cuando se vaya a la “Chingada”, es el mal manejo de la pandemia y pesará sobre él y López Gatell la negligencia por las muertes de más de 330 mil mexicanos y que según el informe sobre Covid-19 realizado por la Comisión Independiente de Investigación sobre la Pandemia se pudieron salvar 300 mil vidas. Claro que los cuatroteros no dieron ejemplo, no usaron el cubrebocas, pasaron a un INSABI que fracasó y hasta el momento la vacuna qué prometieron simplemente no existe. A lo anterior hay que sumar el desabasto, la ineficiente farmacia con “todos los medicamentos del mundo”, y que decir de un sistema de salud como el de Dinamarca. Hay motivo para estar enojado porque este también es un frente abierto para ser investigado.

Que decir de sus grandes obras que resultaron un tiradero, así como los excedentes del petróleo de Vicente Fox, o la barda de la refinería de Felipe Calderón o el Tren México Toluca de Peña, a ese nivel está el gobierno de la Transformación. Ninguna de las obras de López está funcionando como debería y eso debe abonar a la frustración del señor de Palacio.

Del tamaño de sus fracasos es su enojo, destila frustración, para una personalidad como la de López Obrador debe ser terrible el tic tac del reloj que marca el fin del poder, pronto será pasado en el lugar que merece… pero mejor ahí la dejamos.

Entre palabras

¿Por cierto qué pasó con aquella encuesta mundial sobre mandatarios que tanto presumía el presidente?

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Hasta la próxima.

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