SOFÍA GONZÁLEZ TORRES
El nuevo anuncio de aranceles del 25% a las importaciones en la industria automotriz por parte de Estados Unidos está sacudiendo el sistema comercial internacional. Este golpe no solo transforma las reglas del juego, sino que también pone a prueba la fortaleza de México en un sector clave para nuestra economía.
México es el mayor proveedor de autos y autopartes para EE.UU.: en 2024, exportamos cerca de 2.9 millones de vehículos, con un valor de 78,500 millones de dólares, y nuestras autopartes representaron más del 40% del total consumido en ese país. La integración de ambas economías es profunda, y cualquier barrera comercial genera un impacto que se extiende a cientos de miles de empleos en territorio nacional.
Estados clave y armadoras en la mira
Los aranceles afectarían a estados como Coahuila, Guanajuato y Nuevo León, donde operan gigantes como General Motors, Ford y Kia. La incertidumbre ya resuena en la industria, pues un costo adicional de 25% podría provocar ajustes en la producción, reubicación de inversiones y un encarecimiento de los autos fabricados en México.
Estrategia de alto nivel: México busca un trato preferencial
Frente a este escenario, la presidenta Claudia Sheinbaum ha encomendado al secretario de Economía, Marcelo Ebrard, la misión de negociar un trato preferencial bajo el amparo del T-MEC. La apuesta es clara: demostrar que México no debe ser tratado como cualquier otro exportador, sino como un socio estratégico de Estados Unidos en la manufactura automotriz.
Mientras otras naciones como Japón, Corea del Sur y Alemania buscan respuestas, México ya está en la mesa de negociación. Ebrard mantiene un diálogo directo con el Departamento de Comercio de EE.UU. para asegurar que las autopartes mexicanas queden exentas de estos nuevos aranceles.
Más que comercio, es empleo y bienestar
El gobierno mexicano tiene una prioridad: proteger los empleos y el ingreso de las familias que dependen de la industria automotriz. Garantizar un trato preferencial significaría mantener la competitividad de México en el escenario global y atraer nuevas inversiones, consolidándonos como el hub automotriz más importante de América.
La batalla diplomática está en marcha, y el resultado definirá no solo el futuro de nuestras exportaciones, sino el bienestar de miles de trabajadores en el país. México no está cruzado de brazos: está negociando con firmeza y con estrategia.