LIBROS DE AYER Y HOY/ Quejas. Solo malas noticias ¿o expresión política?

TERESA GIL

Hay quejas en la capital del país por las muchas notas dolosas que se dan a conocer como si hubiera una insistencia diaria en esa situación. Y nos imaginamos que en buena parte de las grandes ciudades del  mundo puede suceder lo mismo. Esa información  dolosa que publican o dan a conocer algunos medios frente a las muchas situaciones que podrían agradar al ciudadano, contradice el equilibrio en la información.  En el periodismo tradicional las noticias buenas no son noticias. Es un tonto principio que se usa.  De tal manera que el que un tren se descarrille y mueran varias personas, es un esquema noticioso que los apabulla de emoción y sienten que han dado la noticia del día. Para eso son periodistas. La noticia entonces se  convierte no en una información grave que ha generado muertes y problemas en el tren, sino en el hecho  de que genere mucha efervescencia y el medio y el reportero en cuestión, se alegren de su principal. Las buenas noticias son  pequeñeces que no valen  tomarse en cuenta. Ese es  el periodismo que se sigue dando todos los días en  los medios tradicionales, los escritos, radio y televisión,  que tenemos en el país y parte del mundo.

BRUGADA, JEFA DE GOBIERNO, DENUNCIA MUCHAS NOTICIAS DE NOTA ROJA

Los problemas graves de una gran ciudad indudablemente deben de darse a conocer, pero cuando algunos medios exaltan solo eso y ponen datos y comentarios poco periodísticos en la información  ya se capta una intención política que hay que analizar. En las quejas de la jefa de gobierno  hay algo de eso. Si en la ciudad se están  haciendo tantas cosas, ¿por qué la insistencia en hablar de falta de seguridad, y de otros problemas que se han enfrentado? Inmediatamente se capta la postura política de la información y la demostración de que esa información y los medios que publican  esos datos, están haciendo política. Y es política  porque utilizan al medio para dar a conocer  su posición, no porque haya noticia. Es cierto que algunas agresiones pueden suceder, pero al mismo tiempo hay mucha gente que llega  sana y salva a su casa. Y barrios que están  tranquilos. Y que en ese inter se produjeron  gran número de hechos provechosos que a la par podrían  tener interés. A esos informadores,  ¿Qué diablos puede interesarle que cincuenta niños aprendan idiomas con un sistema moderno o que la leche que venden en las alcaldías baje de precio, cuando pueden recalcar la presunta inseguridad en la Ciudad de México? Las  pequeñas notas sobre aquello, que en su momento  ocupan espacio o quitan tiempo en los medios electrónicos, se eliminan y ya. Mejor prefieren hablar de inseguridad aunque la disminución de ésta se haya demostrado con cifras. Exhiben su ignorancia, entonces.

ALGUNOS PERIODISTAS SE TRAICIONAN EN SUS ESQUEMAS, SI MUERE UN PERIODISTA

Aparte de que las cosas buenas no son noticias, hay otra frasecita acerca de que el periodista no es noticia. Se usa como principio y se les estanca a muchos cuando un periodista muere o es agredido. Entonces se mueven, acusan, señalan, aunque sea por cierto tiempo porque sus impulsos duran poco. Es legítimo que, si un periodista sufre agresiones de cualquier tipo, su gremio se mueva para denunciar un hecho. Pero todo eso parece fincado. Si para esos comunicadores el periodista no es noticia, y hacen grandes denuncias ellos mismos, se están contradiciendo. Por el contrario, el periodista debe ser noticia siempre en la agresión o en la vida diaria normal.  Lo lógico es considerar a diario, que el periodista es parte de la noticia porque si bien no la produce, la consigue, la calibra, la medita, la escribe y la da a conocer ¡forma parte, pues, de la noticia!

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