
TERESA GIL
Al señor Donald Trump en su recuerdo de la guerra en la que se apoderaron de 55 por ciento de nuestras tierras, se le olvidó decir que el tratado Guadalupe-Hidalgo se firmó mientras el ejército estadounidense alzaba su armas a espaldas de los firmantes mexicanos. Como historiador no la hace el señor Trump y olvida que que toda esa historia tan bonita que lanzó a su país este mes, sobre como se apoderaron de nuestras tierras, parece un cuento de niños en donde los malos en este caso, fueron los que se quedaron con las tierras. Lo que trasciende en esos enormes terrenos que ahora anidan importantes ciudades, debe lanzar la presencia de nuestros dioses como poseedores de esos espacios. Eso es lo que carcome a personajes como el mandatario, porque la tierras en si mismas, son las que se están rebelando. Y ante la agresión de que son objeto sus habitantes, éstos se movilizan en paz, pero recuerdan la letra de su Himno:
Mexicanos al grito de guerra
el acero aprestad y el bridón
y retiemble en sus centros la tierra
al sonoro rugir del cañón.
MÉXICO FUE INVADIDO VARIAS VECES, PERO SIEMPRE SE DEFENDIÓ
Buena parte de los habitantes de nuestras tierras recalcan lo que ahora tiene en tormenta a Trump, porque él expulsa a los auténticos dueños. Resulta muy singular que cuando se comenta en muchas partes, que esa enorme franja de terreno del sur son nuestras tierras, él ahora aparezca en escena y recuerde como defensa alterada y al revés, los hechos de su invasión, que en esta columna hemos comentado. Mientras, en este momento, las caravanas pacifistas de protestas con muchos mexicanos entre ellos, piensan al caminar:
Patria Patria tus hijos te juran,
exhalar en tus aras su aliento
si el clarín con su bélico acento,
nos convoca a lidiar con valor
SEIS AÑOS DESPUÉS DEL ROBO DE LAS TIERRAS, LLEGÓ NUESTRO HIMNO
Fue en 1853, cuando el poeta, dramaturgo, crítico, orador y articulista, Francisco González Bocanegra, escribió nuestro Himno Nacional, previo un concurso. De hecho sus letras son una advertencia para los que habían invadido a mansalva nuestro país y los que intentaran hacerlo. Fue el 3 de febrero de 1854, cuando el poeta nacido en San Luis Potosí en 1824, fue reconocido por la extraordinaria letra con la que diseñó nuestro Himno, el que fue considerado como tal desde ese día, pero reconocido legalmente hasta 1984, ciento treinta años después. Su autor murió joven en 1861, por un ataque de tifus. El Himno se despliega en nuestra normatividad sobre los símbolos, en la Ley del Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, del 8 de febrero 1984 con últimas reformas en el 2025, donde el Himno recuerda a la patria y a sus hijos:
Para ti las guirnaldas de olivo
un recuerdo para ellos de gloria.
Un laurel para ti de victoria,
un sepulcro para ellos de honor,
un sepulcro para ellos de honor.
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