
TERESA GIL
Es bueno en medio de los avatares actuales, tener la gran felicidad de los recuerdos. El día 27 de enero nació Wolfgang Amadeus Mozart, hace 270 años, pero es como si hubiera nacido ahora. Su presencia sigue imperando en el mundo como suele pasar con la vida de los grandes genios. Todos los días en el mundo se le menciona y a Beethoven y a Bach y por su lado a da Vinci, a Shakespeare, a Dostoievski, a Cervantes y a miles que nos han legado su genio. Como no hacer la diferencia inmediata y deslindadora que nos ofrece la vida, cuando la humanidad se topa, maravillada, con creadores que rebasan todos los niveles de la virtud, en medio de la profunda pequeñez de personajes públicos que también rozan el mundo, pero lo hacen con la más profunda ignominia. Ya sabemos sus nombres.
MÉXICO TAMBIÉN HA TENIDO GRANDES TALENTOS MUSICALES
México ha sido dador de grandes talentos que quizá, aunque no podríamos sujetar a una fama mundial, si mostrarlos en sus estratos como lo que son, unos genios también. Uno de ellos es Francisco Gabilondo Soler, que logró inocentes oídos y sonrisas angelicales por muchas décadas, con sus canciones. Se mencionan 210. En el día de la alegría por Mozart recordamos que el creador de Orizaba Veracruz, trastornó a la gente menuda del norte del país, en Nuevo León, durante siete meses y más de cien mil personas -incluso se dio el número cien mil a una asistente-, fueron a ver su obra en exposición en el Museo del Noroeste de Monterrey. Fechas que fueron ampliadas hasta el 26 de este mes, por la gran demanda de visitantes que procedían incluso de otros estados. Como de él, nos honramos en el recuerdo de personajes poco igualados en su vida, porque ciertos talentos no siempre se pueden imitar. Me refiero a Julián Carillo el creador del Sonido13, que irrumpió en la historia musical y deslumbró en otros países, mientras en el nuestro sus contemporáneos lo hacían a un lado quizá por envidia. Hurgando nos metemos a una creatividad que tienen todos los países, y que se lanzan a alturas que pocos alcanzan. Otros más lo obtienen a temprana edad antes de irse, como fue el caso, para volver a él, de Mozart, quien murió a la tempranísima edad de 35 años.
MOZART QUEDÓ MARAVILLADO CUANDO ESCUCHÓ A BEETHOVEN
Uno piensa en Mozart en un hombre joven frente a Beethoven que llegó a los 57 años, debido a que murió joven. Pero el músico nacido en Austria el 27 de enero de 1756 y fallecido en 1791, era mayor 14 años que el músico alemán 1770-1827. Existe la anécdota de que al escuchar al joven músico, Mozart quedó maravillado y pronosticó lo que ya sabemos de Beethoven. La historia impresionante de Wolfgang ha llenado enciclopedias, pero su muerte no sucedió de la misma manera. Es una incógnita que no ha podido ser descifrada más cuando era un hombre de 35 años que tenia los apoyos médicos de la época. Pese a las investigaciones que se han hecho, no se ha podido certificar una enfermedad. Se van en todo caso por una fiebre reumática. Por lo demás pese a su fama, su muerte fue poco comentada y visitada en un lugar alejado de la connotación. Pero la sorpresa fue la fama que empezó a crecer y a crecer, al grado que impera en la música mundial y ahí seguirá por siempre.
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