
TERESA GIL
Parece fuera de tono utilizar la palabra invasión para un tema justo, pero no es otra cosa el aumento de un salario mínimo, cuando con su aumento que no ha parado en los últimos dos sexenios, se invade la pobreza y se busca elevar la vida. Parece mentira relacionar la invasión que ha conmovido al mundo en Venezuela, la forma abusiva y demoledora como el país del sur fue invadida por Donald Trump, con un aumento salarial en México. Pero si analizamos, ambas cosas se relacionan. Porque mientras los poderosos usan la fuerza de las armas para sobajar, agredir y destruir en sus vidas a los países, otros, como México están buscando la restauración, la recuperación de la pobreza que dejaron los que aprobaban las acciones de Trump desde los sexenios pasados. Y con un salario mínimo en elevación, buscar una vida digna para los que no la tenían. Son dos situaciones que utilizan el verbo invadir en dos formas: para elevar la vida de los pueblos, una, y para disminuir la vida de los pueblos, otra.
LO QUE VA DE AYER A HOY: EL PRIMER MÍNIMO, FUE DE UN CENTAVO Y MEDIO
Fue el 5 de enero de 1934, cuando el presidente Abelardo L. Rodriguez fijó el primer salario mínimo a partir de la primera Comisión Nacional del Salario Mínimo, creada el año anterior. Muy satisfecho el mandatario que también fue gobernador de Baja California y Sonora, informó que el primer salario mínimo era de 0.0015, o sea, ¡un centavo y medio! Aunque así como solía suceder hace poco que el salario mínimo era uno y el verdadero era otro, en aquella época en realidad el salario real podía ser de cuatro pesos y a veces de 8 pesos. El actual que entró en vigor el primero de enero del 2026, como ya se sabe, es de 315. 04 pesos diarios en el país, con excepción de la frontera que por ser zona más cara el mínimo se eleva a 440. 87 pesos diarios.
HAY QUIENES DISCUTEN Y SEÑALAN JUICIO POLÍTICO DEGRADANTE, PARA TRUMP
El mínimo elevado en México, hace pensar cual será el efecto en los ingresos del pueblo venezolano, la sustracción, robo abusivo de su petróleo, como lo busca Trump. Por eso sigue en el mundo la discusión en torno a la invasión de Donald Trump a Venezuela y cuando los pensantes del país del norte tratan de señalar y algunos y otros a asumir, que se pueda desprender el caso a la ilegalidad y ser sujeto de juicio político. Más cuando se sabe que el magnate dijo que solo fue a detener a Nicolás Maduro, pero como hubo muertos, se hace más grave la ilegal penetración en un país extraño. Esa ha sido coincidencia en muchas partes, incluso en la opinión de la primera ministra de derecha de Italia Georgia Meloni, quien señaló que la soberanía no puede ser vulnerada. Y en el caso del alcalde de Nueva York, Zohra Mamdani, quien fue más duro y destacó que esa invasión “es un caso de guerra”.
SEIS PAÍSES SE JUNTAN PARA RECHAZAR LA INVASIÓN Y SUS CONSECUENCIAS
En tanto, seis países incluido México con Brasil, Chile, Colombia, Uruguay y España, señalaron en conjunto que no permitirán el control que busca Trump en Venezuela. Se trata de incluir a más países para oponerse a ese control trumpiano. Y mientras se trata de establecer la situación dentro de ese marco ilegítimo que podría llevar a Trump incluso a un juicio político degradante, él se mueve ahora con rumbo a Groenlandia porque según dice “necesito esa isla para mi país” Como se sabe, así como dice que ha tomado ya para sus empresas el petróleo de Venezuela, señala que Groenlandia es necesaria para su país, como si no fuera parte de Dinamarca. De este país hay firme rechazo.
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