
TERESA GIL
El cacique mexicano no es sino la continuación a lo largo de las épocas, del poderío que ejerce un personaje, sobre un sector al que domina no solo por cuestiones económicas, sino por la presión de su fuerza, muchas veces violenta. Largas son las historias de esos antecedentes, en el señor feudal, el paladín, el caballero, entre muchos nombres, trascendidos sobre todo en la época medieval. Más tarde, el tirano, el dictador, el cacique, etcétera, para llegar al dueño del mundo. El cacique se estancó en nuestro país sobre todo ante la ignorancia del peón y el poco control oficial que por el contrario podía estimular esa situación para mantener una paz fincada en el desamparo. De hecho la Revolución mexicana tuvo como base la lucha en contra de los cacicazgos de los grandes hacendados que eran dueños del país. Pero eso fue muy relativo. En buena parte del país las tierras están en manos de modernos hacendados, ahora llamados agricultores. Si Juan Rulfo viviera -murió el 7 de enero de 1986- el esquema romántico de su famosa novela Pedro Páramo, tomaría otros rumbos.
UN PEDRO PÁRAMO QUE TERMINÓ SIENDO UN REPUBLICANO GRINGO
A propósito del ámbito crecido del Partido Republicano gringo en las violaciones más evidentes del derecho internacional, hay que recordar que el embajador del vecino país que tuvo México, John Gavin, que singularmente fue el personaje escogido para representar al cacique Páramo en una de las versiones cinematográficas de la novela mencionada, actuaba con la prepotencia caciquil que le había impartido su papel. Aquel filme de Carlos Velo de 1967 causó mucha controversia, cuando Gavin fue elegido para representar a Páramo. Se trató como embajador, de un personaje conflictivo que odiaba a México. Incluso siendo hijo de una mujer nacida en Sonora, el señalaba que su madre era sonorense, pero no mexicana. Eso se ha repetido muchas veces incluso en esta columna, cuando señalé que la Unión de Periodistas Democráticos (UPD), pidió su expulsión en marchas y paradas permanentes en la embajada gringa.
UNA OBRA BREVE LA DE RULFO, PERO CON PRESENCIA MUNDIAL
Rulfo no fue un escritor generoso en su escritura. Sus obras son muy limitadas a diferencia de aquellos franceses, como Víctor Hugo, que llenaban salones con sus tomos. Para algunos Pedro Páramo (RM Edición de aniversario 1955-2025) El llano en llamas y otras pequeñas obras, fueron el punto y final de un gran escritor y quizá por eso, su obra es tan mentada. Tal vez su otra actividad como fotógrafo le quitó tiempo para escribir o simplemente era un escritor breve pero sustancioso. Sus obras han sido editadas en muchos países, pero la posibilidad de mayor trascendencia se la quitó su propia familia, que eliminó al escritor signado por su nombre como titular, en la FIL de Guadalajara. Un caso de pequeñez porque la FIL premió a un presunto enemigo de Rulfo y sus parientes molestos, prefirieron quitarlo de ese organismo y de una excelente oportunidad ante el mundo cultural.
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