LA COSTUMBRE DEL PODER/ Julito-Gertz-Andrés Manuel

*La pregunta es ineludible, y corre en dos vertientes: ¿Qué le conoce a AMLO, o en que menesteres más allá de la función de fiscal está metido, para proteger la imagen de su santo patrono? De otra manera ya debió renunciar

GREGORIO ORTEGA MOLINA. El Fiscal General de la República en funciones está majareta, permanece en ese mundo del libro vaquero que contribuyó a acrecentar su fortuna, olvidadas las conversaciones sostenidas con Álvaro González Mariscal en el Passy, cuando la zona rosa fue territorio fifí.

Sostiene que es víctima de extorsión mediática. Preguntemos en qué momento el propietario de algún medio, o el periodista más renombrado, tiene la fuerza extralegal y los arrestos para obligar a Alejandro Gertz Manero a “realizar u omitir un acto o negocio jurídico en perjuicio de su patrimonio o del de un tercero”. En afán de mimetizarse con su santo patrono y también convertirse en víctima, así como para disfrazar su abuso de autoridad y la sistemática conculcación de su mandato constitucional, clama ser un vejete indefenso engañado -también- por la viuda de su hermano, la que, según don Alejandro, asesinó por omisión a quien fuera su marido.

Abundan las versiones de que el responsable de la filtración de esa amena charla telefónica de Gertz Manero “con el fiscal de Control de Competencia Juan Ramos, sobre el proyecto del ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Alberto Pérez Dayán, que intentó otorgar un amparo Alejandra Cuevas Morán, presa desde hace más de un año, acusada de homicidio de Federico Gertz Manero”, es Julio Scherer Ibarra, lo que es harto difícil de probar, aunque el único que con certeza puede saberlo es el presidente de la República, pues fue él quien contrató a ese “hermano” ficticio precisamente porque conoce sus habilidades y sabe de lo que es capaz. No es reciente la relación entre ambas personas.

Gertz no es nuevo en estos afanes de la procuración de justicia. Se desempeñó como secretario de Seguridad Pública para el gobierno de la Ciudad de México, cuando ésta fue conocida como Distrito Federal, y en el ámbito federal para el gobierno de Vicente Fox Quesada. ¿Algo memorable de su paso por esas instituciones? ¿Cuántos narcotraficantes de alto nivel detuvo, cuántos se le fueron vivos, o se le escaparon?

La pregunta es ineludible, y corre en dos vertientes: ¿Qué le conoce a AMLO, o en que menesteres más allá de la función de fiscal está metido, para proteger la imagen de su santo patrono? De otra manera ya debió renunciar.

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