
En el texto que Latinus consultó, refiere que Ramírez gestionó reuniones estratégicas para respaldar económicamente campañas relevantes, incluida la de Américo Villarreal, hoy gobernador de Tamaulipas
Información de LATINUS
CIUDAD DE MÉXICO, 11 de febrero 2026 (Latinus/entresemana.mx). La relación entre Jesús Ramírez Cuevas, exvocero de la Presidencia en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, y el empresario tamaulipeco Sergio Carmona Angulo, conocido como el “rey del huachicol”, es señalada en documentos de inteligencia y testimonios, según el libro de Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, «Ni venganza ni perdón».
El texto electrónico que Latinus consultó refiere que Ramírez sostuvo reuniones con Carmona, presuntamente vinculado al contrabando de combustible, al financiamiento ilícito de campañas y a redes asociadas al narcotráfico.
Carmona fue asesinado en noviembre de 2021 en una barbería de lujo en San Pedro Garza García, Nuevo León. Para entonces, ya era identificado por autoridades y analistas como un operador clave en el financiamiento electoral en el norte del país.
Informes reservados del Estado mexicano ubican a Ramírez Cuevas en distintos encuentros con el empresario antes de su ejecución. De acuerdo con fuentes consultadas, el exvocero habría facilitado su acercamiento a figuras de Morena, entre ellas Mario Delgado y, según versiones, al propio López Obrador.
Según estas versiones, a través de Ramírez se habrían gestionado reuniones estratégicas para respaldar económicamente campañas relevantes, incluida la de Américo Villarreal, hoy gobernador de Tamaulipas, con quien el exvocero mantiene cercanía pública documentada en fotografías y actos proselitistas. Carmona habría sido pieza central en el engranaje financiero del partido en entidades como Tamaulipas, Sinaloa y Sonora desde 2018.
El ascenso de Carmona comenzó en 2015, tras el nombramiento de su hermano Julio en la aduana de Reynosa. A partir de ahí, montó un esquema de «huachicol» fiscal basado en facturación falsa y empresas fantasma, que para 2020 le habría permitido controlar hasta un tercio del mercado ilegal de hidrocarburos en la frontera. En 2021 su nombre ya circulaba como operador en la sombra en las elecciones intermedias.
Días antes de su asesinato, Carmona habría comentado a su círculo cercano que mantenía comunicación con la DEA y que estaba revelando nombres de políticos mexicanos. Tras su muerte, su hermano Julio huyó a Estados Unidos y, según reportes, colabora como testigo con autoridades estadounidenses. Mientras tanto, su esposa, Perla McDonald, asumió el control de los negocios, y la red habría continuado operando, incluso con contratos públicos y presunta influencia en nombramientos estatales.
“En cortes de Nueva York y Texas, el nombre de Jesús Ramírez Cuevas aparece en documentos anexos a investigaciones por lavado de dinero y financiamiento electoral; aún no hay procesos formales en su contra”, dice el texto.
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