HOMO POLÍTICUS/ Venezuela, víctima de intereses mezquinos

“Probar el poder sobre la debilidad de otro es cobardía”

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ BLANCO

Fenómenos como este ataque perpetrado por Trump contra Maduro, entrañan misterios e incertidumbres, le comparto reflexiones sobre este enigma.

1.-          Es obvio que el objetivo de Trump, no era llevarse a Maduro ni restituir la democracia en Venezuela, fueron varios.

Uno de ellos, avanzar en su esfuerzo por consolidar América para los americanos y forzarlos a ser leales a los Estados Unidos; lo que incluye presionar en Venezuela, Cuba, Colombia, México, Nicaragua y Brasil que gustan coquetear con potencias de oriente.

Otro y principal, disponer del petróleo de ese país para dominar la producción industrial mundial, robustecer al dólar como moneda hegemónica y mantener liderazgo en mercados financieros, de paso impedir que se siga vendiendo a China que le disputa poder; no es poca cosa.

Un tercer propósito, conseguir información relevante sobre las redes de tráfico de drogas de Sur América a los Estados Unidos y la participación de cárteles y políticos mexicanos.

2.-          Ningún país metió las manos por Venezuela, ¿Extraño no?, ese «Nadie se meta» puede explicarse en la oferta de reciprocidad de voltear a otro lado en las pretensiones de Rusia con Ucrania y de China con Taiwán.

O por no colapsar en una conflagración bélica provocada por un lunático arrebatado que decidió jugarse el todo por el todo, ante el progresivo debilitamiento de su país y el correlativo surgimiento de China como super potencia retadora.

O en un consenso secreto de Maduro con la CIA y la DEA de entregarse y convertirse en testigo protegido a cambio de vivir; el tiempo nos lo dirá.

3.-          La ingeniería militar norteamericana, superó la China, iraní, rusa y cubana apostadas en Venezuela, países que aportaron tecnología y entre 55 y 81 muertos contra cero bajas norteamericanas.

¿Apoco tan indefensa Venezuela?, algo no cuadra; menos viendo al sátrapa deseando feliz año nuevo a norteamericanos, en lugar de sentirse agraviado.

4.-          USA, pegó doble, Gustavo Petro de Colombia de inmediato dobló las corvas y se puso blandito de tapete al servicio del gringo; lo que hace tener el rabo sucio.

5.-          México está en la mira y los güeros doblarán a Claudia obligándola con presiones penales sobre políticos mexicanos por los que vendrán si ella no los entrega voluntariamente y no desmantela la red de tráfico de fentanilo; está encrucijada crítica exige cabezas y puede alcanzar a su mentor, hijos y compañeros de partido.

Para Trump, ya se convirtió en parte del problema, dejó de ser solución porque no manda en México ni hace algo real contra cárteles ni políticos cómplices; de hecho, mantiene intocada la infraestructura de puertos, aeropuertos, garitas y aduanas bajo el cuidado militar, diseñada para el transporte de drogas.

6.-          Parece inminente que Maduro, se declarará testigo protegido y exhiba sus enlaces en México para traficar cocaína a los Estados Unidos.

Si bien eso es útil, no basta porque el verdadero problema para norte América es el tráfico de fentanilo mexicano, no la cocaína venezolana, de ahí la importancia para los Estados Unidos de exprimir a Maduro para desmantelar a los cárteles mexicanos que usaba aquel y sí le hacen daño.

7.-          Luego del ataque ¿Quién gobierna Venezuela? Trump, sin ningún pudor, afirma que él y que recuperó el petróleo ajeno para su país, empero, materialmente reconoce como presidente a Delcy Rodríguez que estará ahí mientras lo obedezca.

Su intervencionismo es cínico y evidencia que declarar terrorista a Maduro fue una mascarada y pretexto para evitar pedir autorización del Congreso para intervenir militarmente en Venezuela.

La crisis de estabilidad exige válvulas de despresurización, acomodos, fuga de rabos sucios que huirán para ponerse a salvo; son ajustes naturales de una crisis como esta, ya se irán re definiendo las líneas de mando.

8.-          Maduro, es indefendible, asesino, terrorista, dictador, corrupto, abusivo y Trump, déspota, tirano, dictador; ambos soberbios, prepotentes, nefastos, políticamente miserables; en este juego de perversiones y malas prácticas políticas involucran irresponsable e impunemente a sus pueblos.

En esta compulsa de miserias, es buena noticia el derrocamiento de Maduro y de lamentarse el intervencionismo extranjero por los propósitos y ambiciones abusivas norteamericanas.

José Carlos González Blanco.

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