EN LA OPINIÓN DE…/ El orgullo de mi nepotismo… y me vale

RICARDO SANHER. Dice el refrán que cae más rápido un hablador que un cojo, y si esto fuera cierto el Presidente se la viviría eternamente en el suelo debido a las palabras que pronunció aquel 27 de abril del 2015, cuando era aún candidato a la Presidencia de la República: “Que nunca se permita el amiguismo, el influyentismo y el nepotismo, ninguna de esas lacras de la política. Morena debe ser faro de moralidad”.

Esas palabras ya quedaron en el olvido, como muchas más de sus promesas de campaña que ni ha cumplido ni se le ven ganas de cumplir, como aquello de reducir la seguridad con su estrategia, de tener un sistema de salud como el de Dinamarca, el tener un aeropuerto como el mejor del mundo, tener un crecimiento económico récord, como el que primero los pobres (claro, nunca dijo para qué).

Pero revisemos los casos de Morena “contra el influyentismo” para que sean los hechos quienes avalen o desmientan la promesa del tabasqueño: El pasado 14 de octubre fue designado Alejandro Encinas Nájera (hijo de Alejandro Encinas Rodríguez) como subsecretario de Comercio Exterior, y que entre sus responsabilidades dirigirá la consulta de la controversia por la presunta violación al T-MEC con respecto a la política energética.

También está el caso de la secretaria del Trabajo y de la directora de Operación Sanitaria en Cofepris, Luisa María y Bertha Alcalde Luján, que son hijas de Bertha Luján, quien es presidenta del Consejo Político de Morena. O el de Ángel Gómez Concheiro y Elvira Concheiro, director general de Grandes Festivales Comunitarios en el Gobierno de la CDMX y tesorera de la Federación, respectivamente, y familiares de Pablo Gómez, titular de la UIF.

También el caso de Carmelina Esquer Camacho, directora de Pemex Procurement International, y de Alejandra Camacho González, gerente de capacitación de Pemex, familiares de Alejandro Esquer Verdugo, secretario particular del Presidente. No puede faltar el caso tan escandaloso de Evelyn Salgado Pineda, gobernadora de Guerrero, cuyo padre es Félix Salgado Macedonio, senador de Morena en quien pesan varios casos de presunta violación. Además el de Moisés Ignacio Mier Velazco, líder de los diputados de Morena, quien “acomodó” a dos de sus hijos en cargos públicos en Puebla: Ignacio Mier Bañuelos, alcalde de Tecamachalco, y Daniela Mier Bañuelos, diputada local.

Se suman a lo anterior Jorge Adrián y Natasha Viviana Alcocer Castillejos, director general de delitos financieros en la Secretaría de Hacienda y médico especialista en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas, respectivamente, hijos de Jorge Alcocer Varela, secretario de Salud. Así como Paula García Villegas Sánchez Cordero, magistrada del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, Ciudad de México, hija de Olga Sánchez Cordero, senadora de Morena.

También Mario Delgado Carrillo, dirigente nacional de Morena, tiene sus “detallitos”, como Leticia Guadalupe Delgado Carrillo, su hermana, quien se “desempeña” como secretaria técnica de la Comisión de Vigilancia en el ISSSTE; Ricardo Guízar Medina, su tío, trabaja en la Administración Divisional de Operación Tributaria Región Sur de la Secretaría de Administración y Finanzas de la CDMX; y Mario Miguel Carrillo Cubillas, su primo, quien es diputado morenista.

En fin que la 4 Transformación le dio un sentido más amplio y descarado a la frase que marcó para siempre al ex Presidente José López Portillo, cuando su hijo José Ramón fue designado como subsecretario de Programación y Presupuesto, “El orgullo de mi nepotismo”. Caray, estos López no aprenden

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