
RODULFO REYES
VILLAHERMOSA, Tabasco. La refinería Olmeca de Dos Bocas, el más ambicioso proyecto energético del expresidente Andrés Manuel López Obrador, también se ha convertido en un ejemplo de cómo una obra estratégica puede pasar por encima de derechos básicos, incluso de niños.
En esa petroquímica ubicada en el municipio de Paraíso, un kínder y una primaria funcionan a escasos metros del complejo, con el alto riesgo de un accidente que podría tener consecuencias fatales.
Estamos ante una omisión política que puede estallarle como granada al gobierno de la 4T.
No es, hay que decirlo, una situación nueva ni desconocida que Petróleos Mexicanos (Pemex) sea señalado por su insensibilidad ante escenarios que amenazan a comunidades enteras.
Las denuncias de los padres de familia de los planteles, cuyas paredes colindan con las bardas perimetrales de Dos Bocas, vienen desde antes de que iniciara la construcción de la refinería.
Ya desde 2019, junto con maestros advirtieron del riesgo y solicitaron la reubicación de los planteles, pero nadie los escuchó.
Hoy, con la refinería en operación a medias, los menores estudian entre olores penetrantes, ruido industrial y un entorno que claramente no cumple con criterios elementales de seguridad y salud.
Ante la adversidad hay una oportunidad clara para el gobierno de Tabasco y el ayuntamiento de Paraíso, que, si de verdad quieren demostrar que están del lado de la gente, hagan un frente común para exigirle a Pemex la reubicación inmediata de las aulas.
No es un asunto político-partidista (el gobierno estatal y la comuna paraiseña son de bandos distintos), sino un deber social para encarar a Pemex.
Y la empresa productiva del Estado no puede escudarse en el carácter estratégico de Dos Bocas (la autosuficiencia del país en gasolinas) para ignorar una situación que pone en riesgo a menores de edad.
No hay que olvidar que existen antecedentes formales de solicitudes y advertencias, las cuales han topado con el silencio institucional.
Si el gobierno estatal y el municipio de Paraíso se cruzan de brazos, ¿significa que la refinería vale más que la salud y la seguridad de los niños?
El frente contra Pemex no tendría que ser con tintes políticos, sino de naturaleza administrativa.
Al menos la administración estatal debe intervenir para que las áreas de Protección Civil, Salud y Educación del gobierno federal hagan su parte en apoyo de los menores paraiseños.
Vaya, un frente que haga lo que sea necesario para obligar a la petrolera a asumir su responsabilidad ante lo que parece una tragedia anunciada.
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