CONSTELACIÓN ANDRÓMEDA/ Se olvida la escritura a mano, en perjuicio del cerebro

NORMA L. VÁZQUEZ ALANÍS

¿Estará condenada la humanidad a olvidar la escritura a mano? Todo parece indicar que en un futuro no lejano las personas ya ni siquiera escribirán en un teclado, sino que se comunicarán sólo con los denominados emoticones, es decir, a través de imágenes.

Los nativos digitales seguramente opinarán que con ese tipo de mensajes se hace más fluida la comunicación y lleva menos tiempo una respuesta, es cierto, pero se pierden habilidades del conocimiento, pues se ha comprobado científicamente que el escribir a mano activa tres regiones del cerebro: el área cognitiva, el área visual y el área motora, además de que en el campo psicológico esta práctica se manifiesta como una forma excelente para canalizar las emociones.

Pero la aparición de los smartphones y las tabletas ha propiciado la pérdida de la vigencia de la escritura a mano, por lo cual ahora los mensajes por estos medios son ininteligibles, con faltas de ortografía, sin vocales, ni tildes, ni haches, según alertó la periodista española especializada en temas de formación y educación, Noelia García, e indicó que un estudio publicado por el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) indica que se ha cambiado el formato de la escritura, de lo tradicional a una comunicación escrita que prima lo que se dice y no cómo se dice.

Y citó que los expertos en neuroimagen han advertido sobre los riesgos de abandonar la escritura a mano, entre ellos la pérdida de memoria, menor fluidez de ideas en la redacción y reducción en la capacidad de lectura, porque el cerebro se activa más cuando se escribe que al teclear.

Asimismo, han recomendado dedicar al menos 15 minutos al día a la escritura manual que estimula hasta 14 habilidades diferentes como la organización, la concentración, la atención, el desarrollo del cerebro, las destrezas motoras, el autodominio e incluso el control de la dislexia, porque los movimientos al trazar las letras dejan una memoria motora en la parte sensoriomotora del cerebro para crear una conexión entre lo que se escribe y lo que se lee.

Una investigación de neurociencia del comportamiento realizado por especialistas de la Universidad Stanford de California y la Universidad de Princeton de Nueva Jersey, publicado en 2014, descubrió que tomar apuntes manuscritos requiere un procesamiento cognitivo más exigente que hacerlo en un dispositivo digital de manera automática, pues así la persona se implica menos en la escucha y su retención es peor.

Este trabajo, encabezado por doctora en Psicología Social por la Universidad de Princeton, Pamela A. Mueller, y el doctor en Psicología por la Universidad de Stanford, Daniel M. Oppenheimer, puso de manifiesto que los estudiantes que toman notas a mano se desempeñan mejor en preguntas conceptuales que los alumnos que las toman en aparatos digitales.

Una explicación de este interesante descubrimiento es que el hecho de escribir con lápiz y en papel permite a las personas resumir y organizar la información en sus propias palabras, asegurando una codificación más profunda y natural, mientras que el uso de aparatos electrónicos los inclina a escribir la información de manera pasiva, pues transcriben las conferencias literalmente en lugar de procesar la información y reformularla con sus propias palabras, o cual es perjudicial para el aprendizaje.

Lo que pierde el cerebro por no escribir a mano

A nivel neuronal y psicológico, la escritura a mano es un factor que ayuda a desarrollar la coordinación mano-ojo, el desarrollo cognitivo y la motricidad fina, además de que es un gran canalizador emocional, ayuda a desarrollar la creatividad y la organización de las ideas, así como a aclarar los sentimientos y las dudas.

Al respecto, la jefa del servicio de Neurología de HM Hospitales en Madrid, doctora Marta Ochoa, aseguró que la activación de la memoria es uno de los beneficios más importantes de escribir a mano, porque al hacerlo se activan muchas redes neuronales y, por consiguiente, mejora la capacidad cognitiva; asimismo esta actividad estimula la memoria semántica, es decir, “el almacén en el que guardamos todo el conocimiento del mundo”.

Esto se debe a que al plasmarla en un papel no solo se piensa en la palabra en sí, sino también en todo el conocimiento de cómo escribirla, dónde está acentuada y cómo se desplaza la mano para trazarla; este tipo de escritura activa diversas funciones ejecutivas como es la planificación, al tener que prever lo que se va a escribir; la flexibilidad, al cuidar de ceñirse al margen o cometer errores, y la memoria de trabajo al mantener una idea en la cabeza, dijo la neuróloga.

Mientras que la psicóloga Silvia Cintrano, del Instituto Centta (Centro de Especialidades Psicológicas de Madrid), sostuvo que, a nivel psicológico, escribir a mano “es un gran canalizador emocional, pues facilita la expresión sin ningún tipo de límite, juicio o restricción”, además de que puede ayudar a desarrollar la creatividad y la organización de las ideas, e incluso aclara los sentimientos y las dudas, lo cual induce a las personas a conocerse mejor, así como tomar decisiones de manera más consciente.

La especialista recomendó escribir cartas con letra manuscrita, aunque nunca lleguen a su destinatario, ya que al escribir cuando se tiene un conflicto abierto, el plasmar las emociones siempre ayuda a solucionarlo en cierto sentido, pues escribir ayuda a ordenar ideas y sentimientos. Explicó la psicóloga que la escritura manual es una expresión silenciosa de aquello que no se sabe o no se puede expresar en voz alta, o por la imposibilidad de hablar con la otra persona y al plasmarlo se produce un desahogo inmediato.

Cintrano argumentó que, todo lo que ayude a expresar y ordenar las ideas tiene un beneficio, pero escribir con un teclado no tiene la misma fuerza e impacto que hacerlo manualmente y, en este aspecto, la neuróloga Ochoa comentó que, si bien las actividades que reducen el trabajo mental facilitan la vida, a largo plazo son contraproducentes, porque al escribir en un ordenador o tableta se pierde una serie de habilidades cognitivas, motoras y visuales que ya no se ejercitan.

Ambas expertas aconsejaron llevar un diario, dedicar cinco minutos al día para hacer de forma manuscrita una lista de cosas por las que cada uno se sienta agradecido, escribir una fantasía, un cuento o una carta, porque el cerebro lo agradecerá.

Escribir a mano en papel permite recordar mejor la información

Un estudio de la Universidad de Tokio, publicado en la revista académica Frontier in Behavioral Neuroscience en julio de 2022, reveló que tomar notas en papel, en lugar de utilizar dispositivos digitales, genera más actividad cerebral en las áreas asociadas con el lenguaje, la visualización imaginaria y el hipocampo, una zona importante para la memoria, explicó el profesor Kuniyoshi L. Sakai, neurocientífico de esa institución japonesa y autor de la investigación.

El trabajo demostró que el trazo a mano permite recordar de manera más fácil y rápida lo que se pone en papel; para el análisis los investigadores realizaron un comparativo entre tres grupos de personas que realizarían una misma tarea. Reunieron 48 voluntarios de entre 18 y 29 años procedentes de diversos campus universitarios y los clasificaron por igual en tres grupos en función de su capacidad de memoria, su preferencia personal por los métodos digitales o analógicos y su edad para que todos leyeran una conversación ficticia entre personajes que hablaban de sus planes para dos meses en un futuro próximo.

Se les pidió que agendaran varias tareas en un calendario, unos lo harían en una libreta física escribiendo con pluma, otros con una tableta y el último grupo en un smartphone, después se sometieron a pruebas de memoria con preguntas de lo que habían agendado, además de otros ejercicios externos.

Los resultados se analizaron con base en varios estudios médicos que se les hicieron durante las pruebas, que incluyeron resonancias magnéticas, luego se compararon entre grupos: quienes utilizaron una agenda de papel rellenaron el calendario en 11 minutos, los usuarios de tabletas tardaron 14 y los de teléfonos inteligentes 16; quienes emplearon métodos analógicos obtuvieron mejores resultados que los demás sólo en las preguntas sencillas del cuestionario, pero los investigadores dijeron que los datos de activación cerebral evidenciaron diferencias significativas.

Los alumnos que utilizaron papel tenían más actividad cerebral en áreas asociadas al lenguaje, la visualización imaginaria y en el hipocampo, una zona conocida por su importancia para la memoria concluyó el doctor Sakai, quien en los últimos 25 años ha estudiado el lenguaje humano a través de la neurociencia.

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