
JUAN GÓMEZ
ZACATECAS, Zacatecas. Por la Secretaría de Educación del gobierno de Zacatecas han transitado tres mujeres, tres secretarias, que no han podido enderezar el barco de la educación pública en el estado, y que además, ha quedado de manifiesto que esta dependencia se ha convertido en el receptáculo de los compromisos políticos de Morena y no de la educación de la niñez zacatecana.
La primera política en ocupar la Secretaría de Educación del estado fue la ex diputada Maribel Villalpando, la misma que dejó plantados a los diputados en una comparescencia y que, para evirtar el riesgo de ser sancionada administrativamente, fue promovida a una diputación local para ser protegida con el fuero de la impunidad.
La ex legisladora fue relevada por Maricarmen Salinas, ex colaboradora del ahora líder de la fracción morenista en la LXI legislatura, Ricardo Monreal Ávila, durante su desempeño en el Senado de la república.
Maricarmen llegó sin la venia de la entonces delegada de los programas sociales en el estado e influyente en las decisiones del gobernador David Monreal, la actual senadora Verónica Díaz, quien se encargó de imprimir presión en contra de Salinas, quien tuvo que salir antes del año.
El relevo fue protagonizado por la ex secretaria general de Gobierno, Gabriela Pinedo Morales y ex diputada petista, quien inició en el gobierno davinista pero no pudo llevar a buen puerto la política interior y tuvo que ser relevada en medio de escándalos de impericia política.
Estás tres políticas han tenido un común denominador: La falta de oficio político gubernamental, el incumplimiento de los compromisos contraídos, el engaño al magisterio zacatecano, la cerrazón traducida en soberbia política para negociar con los liderazgos magisteriales, el endeble apoyo de la federación y la carencia de recursos económicos.
Desde el primer año de su sexenio, David Monreal, ha enfrentado a dos dirigencias magisteriales, una priista y otra disidente que descansa en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), pero para el caso es lo mismo, la ausencia de oficio político y la confrontación.
El gobernador no ha querido aportar recursos estatales y, en el afán de dejar todo el peso económico en la federación, ha navegado en un conflicto que por casi cinco años, ha desgastado fuertemente a su administración, lo cual tendrá un castigo electoral el próximo año.
En este contexto la federalización de la nómina magisterial en Zacatecas, es una victoria pírrica para el gobierno de David Monreal, puesto que no se dio plenamente ni satisface a los maestros que se han acogido a ella.
La crisis magisterial que ha acompañado como un sello distintivo al gobierno davinista, tendrá su cobro de factura en el 2027, puesto que no solamente es la confrontación y pérdida de credibilidad en su relación con el SNTE, sino el atropellamiento a los derechos de las universidades estatales, entre las que destacan la Tecnológica de Zacatecas (UTEZ) y las politécnicas, en donde los paros son vida cotidiana.
En la UTZAC, la rectora, Violeta Cerrillo Ortiz, ex priista y perdedora en la elección pasada postulada por Morena (es un activo del ex alcalde de Guadalupe, Julio César Chávez, acusado de asesinato y prófugo de la justicia) no ha podido solucionar el conflicto laboral-sindical, y ha optado por una salida fácil: argumentar que el movimiento “es con tintes políticos”.
La incapacidad e inexperiencia en la burocracia magisterial, es el sello distintivo en la administración del gobernador David Monreal, lo que se reflejará en el resultado electoral en el 2027.
Al tiempo.
@juangomezac
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