CIUDADANO DE A PIE

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El negocio del desempleo

VERÓNICA VALDÉZ GONZÁLEZ. Operan desde hace años, décadas. Están en todas las ciudades del país. A diferencia de otros negocios, se benefician de las crisis económicas y, consecuentemente el incremento del desempleo. La pandemia les resulto de gran provecho.

Las oferta fraudulentas de trabajo desde casa para empacar o armar productos aumenta día a día;  sigue cobrando víctimas, anteriormente solo  eran amas de casa, actualmente son hombres y mujeres de 20 a 70 años de edad carentes de ingresos y desempleados.

Son supuestos trabajos que prometen ser bien remunerados, fáciles de elaborar y en poco tiempo; algunos venden cursos de capacitación interminables o materiales que supuestamente requerirán para laborar, otros  solicitan dinero para credencial o investigación.

UN CASO  ENTRE  MILES

Esteban trabajaba como vendedor en una empresa dedicada a espacios publicitarios en vía pública. Debido a la pandemia perdió su empleo. Cierto día encontró pegado en un poste   un volante donde se ofrecían ingresos semanales de cuatro mil pesos por empacar productos promocionales desde casa. Destacaban por su tamaño y color rojo  la palabra “TRABAJO” y un número telefónico.

Llamó por teléfono y acudió a la calle de Regina, entre Pino Suarez y 20 de Noviembre, Centro Histórico de la Ciudad de México.

Subió al cuarto piso,  lo recibió un joven. Brevemente le explicó que a la empresa “le urgía contratar gente”, pero, antes debería asistir a un curso de capacitación de una semana, cinco horas diarias. Si era seleccionado se le daría el trabajo. Entregó  documentos personales para la integración de su expediente.

El lugar: un salón cerrado, sin ventilación. Había aproximadamente 70 asistentes sin ninguna medida de sanidad,  a pesar de la pandemia. El capacitador dijo llamarse César León Jalil, ser de ascendencia judía y haber estudiado psicología. El primer día detalló en qué consistiría el taller.  Rechazó que se tratara de un fraude para que vendieran perfumes, como se ha pasado en otros lugares.

Pero, para sorpresa de  Esteban,  el contenido de la capacitación nunca fue sobre como empacar, sino motivacional, se habló de la conducta y comportamiento del individuo y sus retos en la vida.

León Jalil, monta un show, algo así como una comedia viva.  Se enfrenta a los asistentes, los regaña, les grita, aconseja a las mujeres a los jóvenes, no sin antes haberlos sermoneado.

También llora al recordar momentos de su vida y al escenificar situaciones de violencia intrafamiliar, especialmente hacia los niños. La intensidad de la escena llega a tal nivel que algunos lloran y se solidarizan con él, se ha ganado su confianza.

Si alguno de los asistentes muestra una actitud que no agrade al “capacitador” lo retira del lugar.  Una  y otra vez repite las bondades de este “trabajo” y les asegura que tendrán el producto en su casa.

Antes se hará una investigación domiciliaria, para estar seguros del lugar donde llevarán el producto; el costo lo paga el interesado, son 500 pesos. En menos de una semana recaudó 35 mil pesos.

La investigación nunca se realiza, pues un día antes de terminar la supuesta capacitación tendrán un último reto, donde se evaluará si son confiables.

Lo anterior es para retomar el tema de los perfumes. Se pide a los  asistentes llevarse 10 muestras de perfume,  enseñarlos a sus conocidos y pedir pago por adelantado, si confían en ellos aceptarán y de esta manera la empresa no dudará en mandar el producto, los insumos y las herramientas para su empaque.

Quienes se dan cuenta del fraude no regresan. Otros se endeudan para pagar los perfumes que no pudieron colocar entre sus conocidos. Regresan a su casa con la promesa que les llegará la mercancía y los perfumes que pagaron, pero pasa el tiempo y esto nunca sucede. Siguen sin trabajo, pero ahora están endeudados.

Reclamarle a la empresa es imposible, ya no está en ese lugar. Nadie conoce su nuevo domicilio.

Las advertencias sobre este tipo de fraudes circulan no solo en internet también de persona a persona; muchos conocen casos de quien o quienes fueron víctimas.

En 2016 la Secretaría de Gobernación publicó en su página web recomendaciones para evitar estas situaciones, sin embargo, pocos parecen tomar en cuenta la advertencia ante la necesidad de ganar dinero para enfrentar los gastos familiares.

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