CIUDADANO DE A PIE

La inflación y sus bemoles

VERÓNICA VALDÉS GONZÁLEZ. Los precios de los bienes y servicios en México han subido por diversos motivos nacionales y extranjeros, como  la guerra de Rusia, la pandemia, el incremento de la gasolina, entre otros.

El aumento desordenado de los precios, conocido como inflación, se ha observado en mayor medida en los alimentos que el resto de los productos.

Destaca el alza en la tortilla, elemento básico en la dieta de los mexicanos, con 17.42 por ciento en su comparación anual y las harinas de trigo que aumentaron 16.62 por ciento.

El pasaje en el transporte público de algunas ciudades de interior del país, también reportó aumentos.

Esta situación golpea, de manera especial, los bolsillos de las familias pobres del país, cerca del 50 por ciento de sus ingresos lo destinan a la compra de alimentos, mientras que los ricos 20 por ciento.

La semana pasada el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) dio a conocer que durante el mes de marzo los precios al consumidor subieron 7.45 por ciento, el porcentaje más alto desde enero de 2001.

Si bien, para el gobierno dicho porcentaje es acertado, para el ciudadano de a pie, especialmente aquellos que no han pasado por estas situaciones, los incrementos son superiores.

Lourdes Espejel, ama de casa de 33 años, comenta molesta: los precios de los alimentos han subido más de eso que dice el gobierno.

“La tortilla está en  20 pesos el kilo, cuando estaba en 17”.

“El aguacate está en 140 el kilo, había bajado a 70 pesos, nuevamente subió, y está al doble”

 

“El limón, 60 pesos el kilo, más barato que hace meses cuando llegó a más de 100 pesos, pero antes de llegar a ese precio lo vendían entre 30 y 40 pesos.”

Para Laura el problema está en que los precios suben, pero ya no bajan, no importa que sean productos perecederos.

“Desde hace cuatro meses el kilo de pechuga de pollo cuesta 100 pesos. Antes de diciembre compraba el kilo entre 70 y 80 pesos, en diciembre empezó a subir y llegó hasta 110 pesos, en enero bajo a 100 pesos y de ahí ya se quedó”

“Anteriormente los precios de los perecederos subían y poco tiempo después bajaban, quizá no al precio que tenían antes, pero bajaban, ahora se quedan estancados”.

Lourdes Espejel vive una de las inflaciones más altas que se haya registrado en el país desde que nació. Preocupada externa su temor porque los precios sigan creciendo y se tengan inflaciones como las que se registraron cuando  sus padres eran jóvenes.

“La época actual es diferente a las de antaño, actualmente no hay estabilidad en el trabajo, no te permiten hacer antigüedad, ni siquiera estamos seguros de tener una pensión”, señala.

“Nuestras oportunidades son menores a las que tenían nuestros padres, ahora no sabes si podrás tener una casa, nuestra situación será más complicada si hay inflaciones altas”, concluye.

México no es el único país con incrementos elevados en los precios, la solución a este fenómeno dependerá de las políticas que cada gobierno aplique.

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