BELLAS Y AIROSAS/ Mi voz en la ONU

ELVIRA HERNÁNDEZ CARBALLIDO/ Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

SemMéxico, Pachuca, Hidalgo. El jueves 13 de marzo de este 2025 nueve mexicanas nos presentamos ante Alicia Buenrostro Massieu, Embajadora, Representante Permanente Alterna en la Misión Permanente de México ante las Naciones Unidas, Nueva York. Ese día, cada una de nosotras abordamos temáticas diferentes, pero muy significativas sobre el hoy de las mexicanas: María de los Ángeles Manzano hizo referencia a la situación de las mujeres en Guerrero. Julia Chávez Remigio sobre la “Necesidad de incrementar la participación de las mujeres en las áreas de ciencia, tecnología, matemáticas e ingeniería. La mujer y la economía fue el tema que presentó Lorena Medina, mientras que Lorena Priscila Cisneros Mirando abordó los casos de los matrimonios de niñas en diferentes regiones de nuestro país. Georgina Cárdenas y Andrea Samaniego dieron a conocer el panorama de la participación política de las mexicanas. Raquel Partida identificó las brechas de desigualdad económica a treinta años de Beijing. Finalmente, Gloria Luz Alejandre describió la situación en México respecto a los derechos humanos de las mujeres.

Yo expuse el escenario actual de uno de los puntos que dieron una fuerza representativa a la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing:  La Mujer y Los Medios de Comunicación, donde en 1995 se advirtieron dos aspectos significativos:

Aunque ha aumentado el número de mujeres que hacen carrera en estos espacios, pocas han llegado a puestos de toma de decisiones.

Los medios mantienen y difunden estereotipos que etiquetan y limitan a las mujeres.

Al explorar diversos estudios al respecto pude confirmar que dicho panorama, 30 años después, no se ha transformado lo suficiente.

En efecto, los estudios más recientes reportan que el 24% de las 174 jefaturas en 240 medios están en manos de mujeres. En tanto, el Proyecto de Monitoreo Global de Medios, edición México 2020, denunció que solamente el 8% de los medios cuestionan los estereotipos de género. Sin embargo, se continúan haciendo esfuerzos para cambiar dicho escenario. A mi juicio, destacan los siguientes:

Las universidades tienen planes de estudios donde la perspectiva de género está integrada  en las licenciaturas de comunicación.

Existen esfuerzos de asociaciones como CIMAC (Comunicación e Información de la Mujer) para informar con perspectiva de género.

Se imparten talleres de sensibilización al gremio periodístico por todo el país.

En la academia se analizan y denuncian los sesgos sexistas en los medios y se recuperan los casos de periodismo feminista y visión de género

Ha aumentado la presencia de creadoras de contenidos en las redes sociales.

Por primera vez en México existe una editora de género. La iniciativa fue de la Organización Editorial Mexicana (OEM) y la elegida fue la periodista Sara Lovera cuyo trabajo ya se advierte al quitar estereotipos o lenguaje sexista en los contenidos de sus medios.

Si bien la plataforma de Beijing planteó los objetivos de ”aumentar el acceso de las mujeres a los medios y fomentar una imagen equilibrada sin estereotipos” debe reconocerse que el contexto mexicano “exige mirar un tercer eje: la violencia contra las periodistas”. En lo que va del siglo XXI han sido asesinados 169 periodistas en nuestro país, 157 hombres y 12 mujeres. Hasta hace poco se hacen seguimientos con perspectiva de género sobre este problema y han advertido los siguientes tipos de violencia contra mujeres periodistas:

Psicológica (78%). Amenazas, intimidación y campañas de desprestigio.

Virtual. (73%). Se intensificó durante el confinamiento las agresiones en línea.

Física (31%). De los insultos hasta el asesinato.

Patrimonial (6 %). Allanamientos o despojo del material de trabajo.

Económica. (4%) Despidos y procesos legales costosos al defenderse legalmente.

Sexual (2 %). Hostigamiento y amenazas a su seguridad personal.

El panorama es preocupante porque mayoría de los casos quedan impunes como el de la periodista oaxaqueña Soledad Jarquín. Su hija, reportera gráfica, fue asesinada el 2 de junio de 2018. Yo he estudiado este caso y Jarquín se ha visto orillada a crear sus propias estrategias en busca de justicia.

En lo que va de este siglo XXI, cada gobierno si bien ha reconocido la gravedad de los casos, también debe subsanar sus omisiones. Especialistas en el tema han señalado que “sería pertinente un discurso público de abierto compromiso, pero también autocritico e incluso exigente respecto de las decisiones que se toman para proteger a los periodistas. Tiene que formar parte integral de la política de Estado. Esto quiere decir que en todo momento el tema de la protección a periodistas y la libertad de expresión debe ser resaltado”.

Por ello, considero muy significativo retomar y difundir con más fuerza el  Plan de Acción de las Naciones Unidas sobre la Seguridad de los Periodistas y la Cuestión de la Impunidad. Destaco tres líneas significativas: Garantizar la investigación eficaz de los casos, Aplicar mecanismos de emergencia con perspectiva de género para responder ante los ataques que sufran las/los periodistas, y Emitir informes sobre las medidas adoptadas para impedir la impunidad.

Agregaría la importancia de humanizar y no revictimizar los casos, pasar de los porcentajes a un seguimiento respetuoso de las víctimas, y monitorear de manera puntual los casos desde el momento de la agresión hasta que se haga justicia.

La situación de las mujeres en los medios puede transformarse al fortalecer la educación formal e informal con perspectiva de género, cumplir el marco normativo tanto internacional como nacional sobre el tema, y hacer campañas de sensibilización a la ciudadanía para que adquiera una postura crítica ante los contenidos que difunden los medios.

Creo en esta propuesta y espero que quienes toman decisiones en nuestro país se unan a nuestro compromiso de transformar la presencia de las mujeres en los medios: Más oportunidades en puestos decisivos en los medios, nula difusión de estereotipos y erradicar la violencia contra periodistas.

Al salir de la oficina de la Misión Permanente de México ante las Naciones Unidas, en Nueva York, el frío viento no logró apagar la llama de esperanza que brota en mi corazón feminista.

No dejaba de valor el gran apoyo de la Dra. Patricia Galeana que confió en nosotras para formar esta delegación de FEMU, somos la Federación Mexicana de Universitarias. Las nueve mexicanas que estuvimos en la ONU jamás olvidaremos este momento. Esta experiencia ha marcado mi compromiso, motiva mi necedad de cambiar la situación de las mujeres, ojalá este sencillo discurso sume voluntades y quienes toman decisiones, además de escucharnos, se sumen a nuestra lucha.

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