AUNQUE PESE/ Dominio imperial

SALVADOR MARTÍNEZ G.

El mundo entero entra en senderos pantanosos de grave peligro para la estabilidad social, y principalmente económica, con acciones ilegales de vileza por parte de Donald Trump al frente de la todavía potencia más grande del mundo.

En lo que se puede considerar el mayor hurto de la historia contemporánea, Washington se apropia de las reservas petroleras de Venezuela, las más grandes del mundo, mediante el uso de la fuerza, la amenaza, la mentira y el sometimiento a un gobierno débilmente encabezado por Delcy Rodríguez en sustitución de Nicolás Maduro, hoy preso en Nueva York.

De esta forma queda claro que no existe ya el derecho internacional y la única ley que existe es la del más fuerte, sin escrúpulos, sin ética, sin equidad y justicia.

Y bajo esas condiciones habrá de negociarse este año la revisión del T-MEC con temores fundados de que la única voluntad que impere sea la del presidente convicto que ha dejado ver sus ambiciones imperialistas, justo cuando el poderío estadounidense está en declive y actúa como león herido.

De cualquier forma, las unilaterales acciones trumpistas con las que se quiere que únicamente impere la fuerza y la ley del más poderoso, no significan que el mundo camine sobre los designios del gobierno de Washington, pues existen otros intereses de otras potencias que no tardarán en tomar sus propias decisiones sobre sus áreas de influencia o en defensa de intereses en otras latitudes, la misma Venezuela, hoy aparentemente doblegada y sumisa.

El ámbito económico se verá seriamente impactado no sólo por el control unilateral del petróleo venezolano, que ya es decir mucho, sino por sus efectos en todos los demás aspectos económicos y comerciales que rigen al mundo.

Esto se prueba con las últimas declaraciones de Trump en su red social, donde expuso: “Me acaban de informar que Venezuela comprará exclusivamente productos fabricados en Estados Unidos con el dinero que reciba de nuestro nuevo acuerdo petrolero”. ¿Cuál será el próximo capítulo de nuestra lamentable historia?

AHORROS

A pesar de los arbitrarios aranceles impuestos a la industria automotriz, se logró que durante el pasado año se incrementaran las ventas de autos nuevos en México, en 1.3 por ciento. El acumulado a diciembre pasado fue de un millón 524 mil 583 unidades de vehículos ligeros, muy superior a lo alcanzado en 2020 cuando se vendieron 950 mil 63 unidades. Esto es buena noticia.

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