
LUIS RAMÍREZ BAQUEIRO
“Amar es encontrar en la felicidad de otro la propia felicidad de amar”. – Giovanni Papini.
XALAPA, Veracruz. En política pública, pocas decisiones hablan tan claramente de orden, método y responsabilidad como detenerse a revisar. En ese sentido, la determinación de la gobernadora Rocío Nahle García de sostener, durante esta semana, reuniones de trabajo con la totalidad de su gabinete para evaluar logros, áreas de oportunidad y la planeación de programas rumbo a 2026, no solo es correcta: es necesaria.
El arranque de estos encuentros no fue menor. Iniciar con el DIF estatal y la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) envía un mensaje claro de prioridades: primero lo social, primero la atención a los sectores más vulnerables. Ahí, donde el impacto de las políticas públicas se mide en bienestar real y no en discursos, la revisión puntual de metas, cobertura y resultados es indispensable para corregir inercias y fortalecer aciertos.
Posteriormente, la agenda avanzó hacia áreas estratégicas para el desarrollo económico y laboral, como Sedecop y la Secretaría del Trabajo y Productividad, donde la planeación para 2026 exige diagnósticos finos, indicadores claros y proyectos viables que no se queden en buenas intenciones. El desarrollo no se decreta; se construye con datos, inversión y seguimiento.
La revisión de la Comisión del Agua del Estado de Veracruz (CAEV) y la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) resulta igualmente significativa. Agua y educación son dos de los temas más sensibles para la ciudadanía y, a la vez, dos de los rubros donde históricamente se han acumulado rezagos, vicios administrativos y decisiones postergadas. Evaluar con seriedad estas áreas es asumir que no hay transformación posible sin servicios básicos eficientes ni sin un sistema educativo sólido.
Que la gobernadora haya adelantado que hoy y mañana continuará con el resto de las instituciones confirma que no se trata de un gesto simbólico, sino de un ejercicio integral de gobierno. Los ajustes son parte natural de cualquier administración. Así ha sido siempre.
Ahí están los ejemplos: el presidente Andrés Manuel López Obrador no dudó en relevar al titular de la Secretaría de Hacienda a los seis meses de iniciado su gobierno; la propia presidenta Claudia Sheinbaum hizo lo mismo tras la salida de Ramírez de la O. Incluso en Veracruz, la salida anticipada de Valentín Herrera en Salud es muestra de que rectificar a tiempo es preferible a sostener inercias costosas.
Toda administración pública responsable debe someterse a un ejercicio permanente de retrospección y análisis profundo. Identificar fortalezas y oportunidades, reconocer debilidades y amenazas, y —sobre todo— contar con indicadores de desempeño que permitan medir resultados. Gobernar con métricas profesionaliza la gestión, destierra la improvisación y enfoca los esfuerzos en lo verdaderamente urgente.
Medir, comparar el antes y el después, corregir y avanzar: eso es gobernar con método. Y hoy, Veracruz parece transitar ese camino, Rocío Nahle comienza a marcar un antes y un después en la entidad hasta en la forma de gobernar.
Sextante
Comenzó a circular vía redes sociales y entre los legisladores, una invitación a la presentación del más reciente Libro del Ex presidente Andrés Manuel López Obrador, “Grandeza” que será comentado por Mardonio Carballo y Diego Prieto Hernández y por supuesto por el convocante al evento literario, el Senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara a realizarse el próximo sábado 17 de enero en el Museo de Antropología de Xalapa.
Llama la atención que Huerta Ladrón de Guevara tenga que echar mano del expresidente AMLO para posicionarse en el consciente colectivo de la sociedad veracruzana, que lo que menos quiere son disputas, diferencias y líderes morales que no cumplen con los más mínimos estándares de conducción política.
Lo que mejor debiera hacer el senador Huerta Ladrón de Guevara es abrirse un circulo de lectura y analizar por principio de cuenta la obra maestra de Eric Fromm “El Arte de Amar” en donde le expliquen que amar no es un sentimiento espontáneo ni un accidente, sino un arte que debe aprenderse, practicarse y desarrollarse con disciplina y conciencia.
Algo que el en su partido no promueve entre sus mismos correligionarios, en donde se la pasa criticándolos y pretendiéndose hacer el Pepe “Grillo” del cuento.
Al tiempo.
“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx
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