ANÁLISIS A FONDO/ Libertad de denostar

>> La autoridad moral de los eurodiputados… mmmm

>>  ¿Ha habido en México un Pablo Hasél, un Assange?

FRANCISCO GÓMEZ MAZA. ¿En serio, en verdad, no existe la libertad de expresión y de prensa en México?

¿Es coartada esa libertad, si existiera, por las críticas ácidas del presidente de la república a personajes que confunden la crítica con la ofensa, con la burla, al periodismo con la propaganda? ¿A la mentira como la verdad? ¿Y cobran por propalar mentiras?

¿López Obrador reprime a quienes se arropan con la libertad de expresión y de prensa para tundirlo una vez y otra también, acusándolo de ser el culpable de todo lo negativo que acontece en México? ¿Acusándolo de reprimir la libertad de expresión y de prensa?

¿López Obrador manda asesinar a los periodistas que tienen la desgracia de caer en las garras de sicarios y asesinos a sueldo? ¿De politicastros que defienden los intereses de las clases dominantes y de la delincuencia organizada?

¿No cumple su tarea como presidente de mandar investigar las agresiones, los asesinatos de periodistas para castigar a los asesinos materiales e intelectuales, aceptando que todos los asesinados lo fueron por su trabajo?

Cada vez más me convenzo de que esta confrontación tiene razones ideológicas.

Quienes están en contra del cambio de modelo político gubernamental -PAN, PRI, PRD, MC- y el poderoso grupo empresarial, que busca conservar el modelo neoliberal salinista, no descansarán en sus esfuerzos por derrocar a López Obrador. Y, además, no lo quieren vivo.

Claro. Por supuesto. El presidente, acostumbrado al acoso, a la represión en su contra, desde que era activista social y político opositor, – recuerde que era un peligro para México- contraataca a quienes llama adversarios, para cuyos intereses personales y de grupo sí es un gran peligro.

Pero para sus enemigos él es el culpable de todos los males que aquejan a México, a la economía, a la salud, a los empresarios del periodismo, a todo… al ejercicio de la libertad de expresión y de prensa. Pero, si el hombre ataca la libertad, ¿cómo es que hay empresas periodísticas dedicadas exclusivamente a realizar una campaña, una guerra sucia permanente en contra de él? Cómo es que hay periodistas-propagandistas, que inventan noticias, que publican lo que ahora llaman, con una expresión nada castellana, fake news, para destruir la fama del mandatario.

Hay un periodista – Héctor Valdez Hernández-, encarcelado por denunciar corrupción en Quintana Roo, como lo denunció la colega Guadalupe Lizárraga. Pero no por órdenes presidenciales.

En qué argumentos válidos, creíbles, verdaderos, pues, se apoyan los eurodiputados del Parlamento Europeo para acusar al presidente de México de coartar la libertad de expresión y de prensa y de los asesinatos de colegas. Habría que ver cómo tratan a los periodistas en sus países.

Recordé a Pablo Hasél, por ejemplo, víctima de la intolerancia gubernamental en el Reino de España.

Recordé también a Julién Assange, encarcelado, perseguido por las mismas razones. Por la intolerancia europea. Dos injusticias emblemáticas perpetradas por Europa y el mundo de los conservadores.

Hasél, secuestrado por el estado español por el contenido de sus letras. Fue encarcelado por denunciar atrocidades sobradamente probadas. Esa fue la única condena firme por la que lo secuestraron, pero los medios mercenarios de manipulación inventaron que era por otras causas, para que no se evidenciara más la falta de libertad de expresión en España. El encarcelamiento provocó numerosas y masivas manifestaciones, además de un escándalo internacional.

El mismo Hasél ha denunciado que la represión no deja de aumentar con el mal llamado “Gobierno progresista”, que no sólo no ha derogado todas las leyes represivas que prometió, sino que además las ha ampliado, demostrando que no hace falta que llegue VOX, el partido de la ultraderecha, al Gobierno para tal fin.

Otro acto emblemático de represión, de coacción, de negación de la libertad de expresión y de prensa es la persecución y encarcelamiento de Julién Assange, un caso conocido y condenado por toda la humanidad.

Así que, la carta de condena firmada por los eurodiputados en contra del presidente mexicano, acusándolo de violentar la libertad de prensa y de expresión, así como de la situación de violencia asesina en contra de personas periodistas resulta ser tan sólo una balandronada hipócrita.

Y acá, de este lado del Gran Charco, algunos fariseos se escandalizan porque el Señor López no emplea un lenguaje diplomático, sino que “insulta” a los “perínclitos” diputados europeos, llamándolos “borregos”.

De la actitud de los diputados del viejo continente puede decirse: Ven la paja en el ojo ajeno y no la enorme viga que traen sobre sus párpados. En verdad, hay que ser honestos. En México no sólo existe la libertad de expresión y de prensa.

También existe la libertad de levantar falsos, de destruir famas, de insultar, de burlarse, de mentar madres en las páginas de los periódicos tanto impresos como radiales, televisivos y digitales. Qué más se quiere.

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