
TERESA GIL
Jorge Meléndez Preciado, el destacado periodista y luchador de izquierda, murió el 14 de febrero pasado. Él había cumplido el 17 de diciembre ochenta y un años de edad y varias décadas de esos años, los había dedicado a defender periodistas y luchar por una prensa democrática en México. En un país en donde muchos periodistas han sido acosados, asesinados, censurados y padecer la más grave agresión que sufre un trabajador, el desempleo y los bajos salarios, reconocer las necesidades del comunicador, es enviar un mensaje de estímulo a los miles que están haciendo posible la información en el país. Y eso hizo Meléndez, en medios, organismos y personalmente. Su presencia deja un vacío cuando siempre se le vio saltar a la defensa de una información democrática, frente a la concentración que todos conocemos, a la que se han sumado periodistas que son parte de un juego derechista. Las leyes laborales y la segmentación del oficio a partir de la fuente de trabajo, han impedido una gran organización como las que existen en otros países, Brasil por ejemplo y si algunas organizaciones repuntan por épocas, éstas han dejado en claro que los periodistas serios y comprometidos no le aplauden al poder, como fue el caso de Meléndez. En ese tenor aparte de él, ha estado toda una pléyade como la que impulsó la Unión de Periodistas Democráticos (UPD) a partir de 1975 a la que llegó a dirigir.
FUE IMPULSOR DEL PERIODISMO MILITANTE, A FAVOR DEL PAÍS
La UPD surgió como una imperiosa necesidad de parar al poder abusivo y autoritario de aquella época, que se ratificó ante la agresión perpetrada por el presidente Luis Echeverría contra la entonces dirección de Excélsior. Los que estuvimos en esa asamblea de votación cuando todavía la dirigía Renato Leduc, su primer presidente, observamos los aspavientos que armaron los cercanos al régimen, la China Mendoza y su entonces marido Domínguez Aragonés quienes con otros similares, fueron despedidos de la organización. Ahí fue electo como nuevo presidente Antonio Cáram, antiguo periodista, maestro de la UNAM y sagaz humorista. La UPD presentó la más completa propuesta para la reforma sobre el derecho a la información, que fue boicoteada en la cámara. Dicha propuesta si puede considerarse histórica, como histórico es el paso de esa organización por el periodismo mexicano, digna de ser evaluada más a fondo. Notables periodistas la dirigieron, el mencionado Renato, Cáram, Miguel Ángel Granados Chapa, Elías Chávez, Jorge Meléndez y Eduardo Valle, hasta su declive en 1992. Periodistas como Manuel Buendía, fueron gente cercana al organismo, en una época de marchas, concentraciones, luchas contra las leyes mordaza y la agresión y muerte de periodistas. Meléndez fue un elemento fundamental en las funciones de ese organismo no solo en el interior sino en lo exterior que era unificar al gremio y señalar las deficiencias de una comunicación sometida a la compra y contaminación del periodismo con la proliferación del embute. Para otros, chayote.
CON MELÉNDEZ SE BUSCÓ PRIMERO PONER LA INFORMACIÓN COMO DERECHO
La UPD, aparte expresaba las posturas que afectaban al país, como cuando consideró persona non grata y pidió la expulsión del entonces embajador de Estados Unidos John Gavin, por meterse en asuntos internos. Organismos como CENCOS y otros de luchas similares, fueron sus aliados permanentes. Fue miembro de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) que surgió en 1976 y de la Organización Internacional de Periodistas (OIP). Pero como suele suceder en casa del herrero, la UPD no tiene una obra cumbre que la identifique. Se han escrito tesis y César H. Espinosa escribió Ideología y Comunicación Política ( Ediciones Quinto Sol en coedición con el Sindicato Único Nacional de Trabajadores Universitarios, SUNTU, 1981) donde aborda entre otros temas la organización militante de periodistas y publica íntegra la propuesta de la UPD sobre el derecho a la información. La presencia constante de Jorge Meléndez en la defensa gremial de sus colegas, escritor, periodista con diversas tribunas y maestro de varias décadas en la UNAM, lo colocó como el personaje más versado para abordar el tema de la UPD y aún con la desaparición de ésta enarbolar los principios que la integraban. Lo mismo que veíamos en medios donde colaboraba Meléndez, en la misma manera que otros ex miembros de la UPD lo hacían: la búsqueda de un periodismo que en medio de cualquier cambio, como ahora sucede con las redes, ponga en primer término la información como derecho fundamental del pueblo. Luchar por una causa es importante, pero dejar constancia de esa lucha es trascendente como sucede con Jorge Meléndez Preciado. Daremos fe de esa constancia.
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