
RODULFO REYES
VILLAHERMOSA, Tabasco. La reciente revelación en medios nacionales de que el tabasqueño Adán Augusto López Hernández buscará que el PT de Alberto Anaya acuerpe a candidatos de su corriente para las elecciones intermedias de 2027, confirma una alianza que ya camina en la tierra del ex mandatario Andrés Manuel López Obrador desde los comicios de 2024, cuando el hasta hace poco presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado jugó en contra de sus correligionarios Claudia Sheinbaum Pardo y Javier May Rodríguez.
La “renuncia” del también ex secretario de Gobernación al control del importante órgano legislativo fue interpretada como un descenso en su carrera: dejó esa alta posición para convertirse en operador electoral “de tierra” en cinco entidades federativas.
Hace días, en conferencia de prensa, López informó que la separación del cargo había sido un acto “personal”.
Aseguró que los señalamientos en su contra —que, por cierto, le han lanzado no solo medios nacionales sino también extranjeros— forman parte de una campaña de la “derecha” y de algunos compañeros suyos que, dijo, “están plenamente identificados”.
De inmediato, las miradas voltearon hacia la propia presidenta Sheinbaum y, de manera más directa, al gobernador May, con quien Adán López ha tenido desencuentros muy marcados.
El secretario de Gobierno de Tabasco, José Ramiro López Obrador, dijo durante la contienda interna de 2023 que “hay de López a López” para desmarcarse del morenista al que su consanguíneo AMLO llamaba “hermano”.
Pero la señal más clara de que no hay relación entre el senador y el jefe del Ejecutivo local ocurrió a mediados de noviembre de 2024, cuando, a mes y medio de haber llegado a Plaza de Armas, May señaló a Hernán Bermúdez Requena —quien había sido secretario de Seguridad con Adán López— de ser el líder del grupo criminal de La Barredora, apéndice del CJNG.
May no solo hizo la fuerte imputación, sino que también pidió a sus antecesores —López y su sustituto Carlos Merino Campos— que aclararan su relación con el cabecilla de aquella banda.
El desencuentro ha seguido su propio camino: son las investigaciones de la Fiscalía General del Estado de Tabasco (FGET), y no las de la FGR, las que mantienen a punto de encarcelar de por vida al colaborador de López Hernández y, de paso, mantienen el filo del machete sobre el cuello del propio senador.
“Informes que le hicieron llegar al gobernador Javier May —y que llegaron a la bancada morenista en el Senado— anticipan una reorganización del grupo de Adán Augusto en su estado natal rumbo a las intermedias en las 17 alcaldías”, afirma un texto de La Política Online de principios de mes.
Actualmente, subraya la publicación, seis de los siete diputados federales tabasqueños son aliados de la 4T, mientras que de los 17 municipios del estado, 14 pertenecen a la alianza obradorista (11 gobernados por Morena y tres por el PT).
“Para la reorganización del grupo de Adán Augusto en Tabasco, como pudo saber esta redacción en la coordinación de Morena en el Senado, el exgobernador de Tabasco se habría acercado al dirigente nacional del PT, Beto Anaya, para colocar a sus alfiles en las candidaturas rumbo a 2027”, apunta el medio.
La publicación agrega: “Municipios, distritos locales y federales de Tabasco estarían en la mira de López Hernández tras sellar una alianza con Andy López Beltrán, el hijo de AMLO, quien en un repliegue estratégico, tras meses de escándalos, ahora podría dejar la operación en la Ciudad de México y mudarse a Tabasco. Beto Anaya no ha dado su brazo a torcer, pese a que Adán le estaría cobrando todos los favores que le hizo desde la Secretaría de Gobernación”.
En 2024, en la elección para gobernador —en la que por primera vez un candidato, en este caso de Morena, logró cerca del 80 por ciento de los votos—, Morena perdió en seis de los 17 ayuntamientos.
Los ganadores de la oposición en esos comicios eran morenistas del grupo de Adán López que contendieron bajo las siglas del PT y de MC.
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