
TERESA GIL
Se enfrenta una propuesta inexistente. Un nombre surge en la escalada opositora para enfrentar la reforma electoral que organiza el actual gobierno, y que lleva no solo a los verdaderos intereses que se desprenden de esa nueva organización, sino al rescate de un nombre que sintetiza la real intención: enfrentar un cambio en la estructura actual de lo que lleva al poder. Se llama Frente Amplio Democrático contra la Reforma Electoral. Y sus alrededor de 400 miembros signados en desplegado, lanzan al vacío los nombres de mucha gente a una entelequia que los define. Y es que en efecto, todo ese nutrido grupo se define en este nuevo intento de regresar al poder, pergeñando el vacío: ¿Cuál es la materia que realmente están condenando si el poder actual no ha enviado ninguna iniciativa en este momento y a lo mejor cuando la envíe en algunos aspectos les podría interesar?
SE LANZAN AL MAR SIN SABER NADAR. ESO QUE ALGUNOS YA EXPLORARON
No es para la ciudadanía ninguna novedad el ver los nombres de algunas de esas personas, que vio y escuchó por años, ni tampoco como desconocida su real eficacia. Los Vicente Fox, los Lorenzos Córdova, los Claudios X. González, los Jorge Woldenberg, etcétera, reproducidos en muchos nombres de sus cercanos y empleados en la lista publicada, son ya conocidos. Advierten que la presunta reforma que rechazan tiene “riesgos claros de regresión, en materia de autonomía institucional, pluralismo político y equilibrio constitucional”. Nunca habíamos leído ni visto muchos de los ciudadanos, un rechazo tan tajante en medio del aire. Es como negar un mañana que aún no existe.
LO QUE RESALTA SON LOS NOMBRES DE PERSONAS Y DEL MISMO FRENTE
La cuantía personal y el nombre del frente, son eso, nombres, no hay una real información a la sociedad sobre lo que no quieren. Pero esos nombres dicen mucho, comenzando por el del frente porque es uno más de los organismos que han lanzado esas personas, sin haber obtenido nada concreto, como no sea fracaso. Y los nombres personales uno a uno evidencian trayectorias que son conocidas del pueblo. Recorridos en algunas de esas figuras por un medio oficial descastado, denigrado en acciones, disminuido en recursos. Son pues, los que se presentan, nombres, solo nombres que dicen mucho y no todo bueno. Mejor iremos a uno de esos nombres, que que si dicen algo.
EN EL NOMBRE DE DIOS, SI SE TRATÓ DE CONSEGUIR ALGO, EN AQUELLA ÉPOCA
En El nombre de dios (Booket de bolsillo 2008) uno de los grandes betsellers, de los años ochenta cuya repercusión caló en la vida del Vaticano, el investigador David A.Yallop exhibe el uso de las llamadas cosas divinas, para traficar a niveles muy humanos e incluso llegar a un posible desbarajuste, en el nombre del dios católico. El libro que ha tenido muchas ediciones, causó gran impacto y ha sido determinante en las denuncias contra el ya conocido legionario Marcial Maciel, por ejemplo. Un sacerdote católico español, Jesús López Saénz, se sumó a Yallop y publicó “El día de la cuenta” en el que también sostiene que el papa Juan Pablo I fue ultimado. El libro de Yallop abunda en datos sobre ese posible hecho contra Albino Luciani, pero puso el dedo en los nefastos de la época, el cardenal Marcinkus, y el banquero Roberto Calvi, protagonistas de una trama que aún no se aclara. Todo en el nombre de dios.
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