
GREGORIO ORTEGA MOLINA
*Lo cierto es que, en medio de la codicia y la rapiña, los “enemigos” de la 4T dejaron obra, crearon fuentes de financiamiento para que perduraran, pero hoy y al aliento de la regeneración nacional, lo bueno que existió fue fumigado para dar vida al proyecto de la utópica república bolivariana. Que no será
El México bueno y sabio no tiene la más mínima idea del destino de miles de millones de pesos que dieron vida a fideicomisos y fueron fumigados por Andrés Manuel López Obrador, y cuyo destino aparente fue la secretaría de Hacienda.
El dato histórico es puntual: “El Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos (FPGC) en México fue un fideicomiso clave, asociado al extinto Seguro Popular, que financiaba servicios médicos de alta especialidad (cáncer, VIH, trasplantes, etc.) para personas sin seguridad social, protegiendo sus finanzas familiares ante enfermedades costosas; aunque fue eliminado, sus funciones se han transferido parcialmente al Fondo de Salud para el Bienestar (Fonsabi), pero con debate sobre el destino de los recursos, buscando alternativas para la cobertura de enfermedades de alto costo, especialmente en la infancia”.
El más conocido: “El FONDEN (Fondo de Desastres Naturales) fue un fideicomiso en México, creado para financiar la reconstrucción post-desastre y apoyo a damnificados tras fenómenos naturales, pero fue eliminado como fideicomiso en 2020 por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) por considerarlo opaco y burocrático, transfiriendo sus recursos a la Secretaría de Hacienda para su uso discrecional o destinado a otros proyectos como el Tren Maya, aunque el gobierno actual aún destina fondos para emergencias bajo un esquema diferente”.
Las consecuencias de esas precipitadas decisiones se pueden constatar en la costa de Guerrero, concretamente en Acapulco, “El 24 de octubre de 2023, el huracán “Otis”, de categoría 5 (máxima) en la escala Saffir Simpson, tocó tierra y arrasó tanto la zona hotelera de lujo frente al mar como los barrios residenciales y los más pobres tierra adentro de la zona costera”.
El sector salud funciona de milagro, en medio de terribles carencias, de falta de personal, de desabasto de medicamentes e insumos quirúrgicos. ¿Por qué eso no sucedió con los corruptos gobiernos neoliberales que fueron los auténticos constructores del México posrevolucionario, que a tirones y a jalones buscaron una democracia participativa a través de sus instituciones?
Lo cierto es que, en medio de la codicia y la rapiña, los “enemigos” de la 4T dejaron obra, crearon fuentes de financiamiento para que perduraran, pero hoy y al aliento de la regeneración nacional, lo bueno que existió fue fumigado para dar vida al proyecto de la utópica república bolivariana. Que no será.
@OrtegaGregorio
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