LOS CAPITALES/ Morales Lechuga deja la cátedra en la Escuela Libre de Derecho

EDGAR GONZÁLEZ MARTÍNEZ

Con nostalgia que no puede ocultar, el catedrático nos dice que solo se despide de sus alumnos, pero seguirá ofreciendo conferencias magistrales sobre diversos temas de derecho. “Dejo la cátedra, convencido de haber abonado a la permanencia de una escuela que, contra los pronósticos de quienes pensaron que no duraría más de una temporada de lluvias, sigue hoy más firme que nunca”.

Jamás imaginé -nos dijo- que el camino iniciado en febrero de 1965, cuando cruce por primera vez el umbral de esta Escuela como alumno, concluiría al dejar la cátedra. “La vida -añadió-me ha llevado a cerrar este ciclo con la convicción de haber entregado mi mejor esfuerzo a la academia. Me retiro de la titularidad de mi cátedra, pero deseo que mi último acto sea la entrega de un testigo al estudiantado: una edición que preparo con mis notas y lecciones de clase sobre esta materia, como un legado para las futuras generaciones”.

Para mi -señaló Morales Lechuga- ha sido el honor más alto ser maestro de esta casa, y de manera muy especial haber tenido el privilegio de servirla como Rector en el periodo 2004-2008. Asumí aquella responsabilidad como el mayor reto de mi vida. Fue en esos años cuando logramos concluir los valiosos esfuerzos de mis antecesores, reformando los estatutos de 1931 para entre otras cosas, garantizar la equidad en el ingreso de las mujeres a la abogacía. Asimismo, la Asamblea de Profesores aprobó un nuevo plan de estudios que sustituyó al de 1951; las adecuaciones al siglo XXI eran ya indispensables y urgentes. Siguiendo esa línea de evolución, concretamos el ingreso de la Escuela al posgrado reconocido por la SEP y consolidamos la infraestructura material para alojarlo.

Estos logros se convirtieron en una verdadera palanca de desarrollo y en un recordatorio de que la abogacía exige apertura y educación continua. Es la certeza de que el estudio no termina con un título, sino que es una forma de vida permanente para alumnos y profesores, concluyó Morales Lechuga.

Por cierto, el titular de la Notaría 116 se da tiempo para escribir sus ideas en sus escritos periodísticos, en el Periódico El Universal. En el texto publicado el 4 de febrero, reflexiona sobre la evolución del Derecho como una conquista civilizatoria, destacando la importancia de la igualdad ante la ley y la reciente tipificación de la violencia vicaria. El autor critica la postura de algunas dependencias gubernamentales, como la Secretaría de la Mujer en Coahuila, que argumentan que las mujeres no pueden cometer este tipo de violencia debido a su género, lo cual considera una distorsión ideológica del Derecho. El autor enfatiza que la violencia vicaria es un problema de poder y control, una conducta que debe ser sancionada independientemente del género del agresor.

Subraya que el Derecho es una conquista civilizatoria que busca la solución justa y la igualdad ante la ley. La violencia vicaria es una figura penal reciente que castiga el uso de hijos para dañar a la expareja. Sancionar la conducta sin importar el género protege a víctimas reales y evita la arbitrariedad. Y concluye: la ley con género se convierte en una administración de privilegios y una forma de barbarie burocrática.

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